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Manuel Jiménez llega con su popularidad disminuida al final de su primer año de mandato

Por Robert Vargas
Manuel Jiménez llega hoy al final de su primer año de mandado al frente de la Alcaldía de Santo Domingo Este, ansioso por acumular más poder, pero sin el respaldo de muchos que confiaron en él cuando estaba en la oposición, pero que ahora se sienten defraudados por el líder local.

Jiménez es un ex izquierdista y ex peledeísta que se transformó por la fuerza de las circunstancias en un perremeísta que no se atreve a visitar los locales de su Partido Revolucionario Moderno por temor a ser acosado por las bases, que no lo perciben como integrante de la tolda azul y blanca.

Manuel Jiménez protegido por militares durante una de sus visitas al mercado de Ciudad del Almirante.
Manuel Jiménez protegido por militares durante una de sus visitas al mercado de Ciudad del Almirante.

Al concluir el primero de sus cuatro años de gestión municipal, su popularidad tiende a desplomarse de una forma tan dramática, que él se ve en la necesidad de andar por las calles protegido por una muralla de soldados y, además bloquea el acceso nocturno a los vehículos por el frente en la residencia que vive junto a los suyos desde hace varias décadas.

Simultáneamente, son cada día más las personas que antes fueron sus colaboradores y seguidores de conductas cuasi fundamentalistas, que aseguran que ya no reconocen en él al Manuel Jiménez que recorría los pueblos, ciudades y campos con su guitarra cantándole a la libertad y a la solidaridad.

Aseguran que se ha transformado casi por completo y que se ha convertido en una persona que se considera poseedor de la verdad absoluta y que, además, se ha transformado en un incumplidor de promesas y solo se limita a sembrar sueños.

De hecho, desde que asumió el cargo de alcalde se dedicó a dar «primeros picazos» en abundancias de obras que anunciaba para que no construye.

Todo esto sin contar que en ser un incumplidor de acreencias contraídas por él con una multitud de suplidores, algunos de los cuales han decidido continuar adelante con sus trámites judiciales para obligarlo a pagarle servicios realizados y no honrados financieramente.

Los afectados por los impagos incluyen a suplidores de comida, de servicios de vehículos pesados, impresores y diseñadores gráficos, contratistas, organizadores de eventos (equipos de sonido, decoraciones), y muchos otros.

Mientras tanto, en Santo Domingo Este se ha generalizado la percepción de que el real alcalde es el Presidente Luis Abinader quien, temeroso de perder esta plaza electoral, que tiene más de 700 mil votantes, ha volcado todo tipo de recursos hacia este territorio para darle el brillo que ayude al PRM a permanecer en el poder más allá del año 2024.

la situación es tan grave que el Jiménez ha sido tachado por la vocera del PRM en el Concejo de regidores, Evelyn Fernández, como el «peor alcalde» que ha tenido este municipio.

Esto sin contar con que otros regidores de su propio partido han convertido la Sala Capitular en tribunas de denuncias contra el síndico.

A pesar de esa situación, Manuel Jiménez ha logrado gobernar sin grandes contratiempos puesto que ha contado con el respaldo de la bancada del Partido de la Liberación Dominicana y una parte de los concejales del PRM.

De igual modo, su capacidad gerencial ha quedado en entredicho al disparar la nómina muy por encima de lo admitido por la ley, pero acogiendo en esta a una cantidad impresionante de «asesores» (botellas), que se tragan millones y millones de pesos de los fondos municipales.

En medio de este ambiente es esperado el discurso de Jiménez en su rendición de cuentas. Deberá ser bastante cuidadoso con lo que diga, porque los hechos están ahí.

El año pasado, cuando se disponía a asumir el cargo, al entrar a la sala capitular se encontró con que allí no había ni un solo regidor.

Ahora será distinto y es posible que la mayoría estén presentes, pero el disgusto estará latente.

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