lunes, 26 de octubre de 2026
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No me pidas responder con un si o con un no

Por Quilvio Vásquez.
Siempre que asisto a una entrevista representando a la Asociación de Ateos Dominicanos, me hacen preguntas similares, como:
¿Usted cree que Dios no existe?
¿Un ateo es una persona que niega a Dios?

Quieren que las respuestas sean «sí» o «no». Sin embargo, estas preguntas están plagadas de contradicciones. Hablan de un concepto sin objeto, al cual llaman «Dios». Esto no solo es inconsistente, sino que también viola la lógica y la gramática.

Un concepto sin objeto no puede existir

Según la gramática y la filosofía básica, solo existen sujeto y predicado. Esta estructura se basa en el principio elemental de que el ser abarca todo lo que existe en el mundo material, y el ente es cualquier forma del ser. Los entes se denominan objetos cuando se generalizan sus particularidades.

El ser es el todo, compuesto por cada una de sus partes. Esto implica que nada existe fuera de él. El cerebro humano, en su capacidad limitada, identifica y clasifica algunos de los entes en ese todo, pero su conocimiento es parcial.

El origen de los dioses

El cerebro humano, durante millones de años, ha buscado respuestas a preguntas complejas. Al no poder explicar el origen del todo, en su ignorancia, comenzó a imaginar una fuerza fuera del todo. A esa fuerza desconocida le atribuyó cualidades humanas y dio origen a los dioses.

Los dioses, sin embargo, no son más que conceptos sin objeto. Esta construcción ignora principios básicos:

1. Nada puede existir fuera del todo.

2. Un concepto no puede existir sin un objeto real que lo sustente.

3. Los conceptos son atribuciones de cualidades que distinguen a los objetos reales.

Mi respuesta a las preguntas

Cuando me preguntan:
¿Cree que Dios no existe?
¿Niega la existencia de Dios?
Respondo que cualquier dios es un concepto humano que no existe ni ha existido fuera de la mente del hombre.

Atribuir una fuerza sobrenatural que transgrede las leyes de la física es regresar al mito. Es tratar de explicar lo desconocido mediante fantasías y seres imaginarios. Por eso insistimos: creer es no saber.

Algunas personas esperan que diga simplemente: «Dios no existe» o «negamos la existencia de Dios». Pero no podemos hablar de un concepto que no es verbo, sustantivo, ni objeto. El predicado, que describe al sujeto, se construye en torno a acciones reales. Un dios, al no ser sujeto, objeto, atributo, ente, partícula, ni idea coherente, es solo una ilusión que permite fantasear con la realidad.

Conclusión

Quienes identifican a Dios como un sujeto demuestran un desconocimiento profundo de la filosofía y la lógica. No se puede otorgar existencia a algo que no tiene sustancia ni fundamento. Los dioses son productos de la imaginación humana, intentos de llenar vacíos en nuestro entendimiento del universo.