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¿Dios escuchó la plegaria de los regidores o se impuso un guanguá?

Por Robert Vargas
Parece que Dios estaba dormido el pasado viernes cuando los regidores del Ayuntamiento Santo Domingo Este decidieron entregarse a sus manos para que él «tomara el control» de la sesión de ese día. O, quizás, fue un «guanguá» quien decidió todo.

O tal vez Dios si los escuchó perfectamente, tomó el control y su decisión fue la que finalmente adoptaron los concejales cuando el asunto «se puso feo».

De todas maneras, si las cosas terminaron como lo hicieron, esa fue la voluntad de Dios ( o del «guanguá»).

¿De qué va todo esto?

Ya lo explico para ver si puedo darme a entender.

Escena de la sesión
Escena de la sesión

Pues, «sucede y viene a ser» que ahora en el Concejo de Regidores inician todas las sesiones con una oración a cargo de un concejal evangélico, a quien todo se acogen sin importar si son católicos, pentecostal, de otra religión cualquiera o, sencillamente, ateos. Estos últimos se quedan en silencio para no molestar a los otros con sus creencias, y después disfrutan los resultados.

«Las cosas de los misterios son a veces difíciles de conocer, sobre todo para quien no está dotado de esa sabiduría especial que da el Señor, o de quien tiene para su uso especial todo el conocimiento de uno de esos tipos que van en noches especiales al cementerio a buscar espíritus en un macuto».

Cada vez que van iniciar la sesión, el concejal Isaías Daniel Batista Jiménez, (del PQDC, de las gentes de Dío Astacio), se coloca al frente de los concejales y con los miembros del bufete directivos detrás suyo.

Le pide a todos que se coloquen en posición de reverencia y comienza a hacer su oración.

Un par de regidores que conozco me observan picarezcos y se ríen puesto que no le restan validez a ese ritual.

Saben perfectamente qué mueve a cada concejal, «para qué da y para qué no da».

Incluso, conocen si algunos de los que están orando ya fueron a algún despacho, tomaron café y regresaron con una bolsita con algunas monedas.

De todas maneras, el pastor-regidor Isaías, le pide siempre a Dios que «tome el control y le de sabiduría a todos los presentes».

Solo que unos usarán esa «sabiduría» para una cosa y otros para otra.

Es el libre albedrío.

El viernes pasado, cuando se habló de que Dios tomaría el control, un regidor gritó desde el fondo:

-«Isaías, y si Dios ahora tiene el control, entonces, ¿Quién era que lo tenía?».

Hubo risas, pero no respuestas.

Veamos entonces qué fue lo que ocurrió allí por voluntad de Dios, puesto que nada se mueve sobre la faz de  la tierra ni debajo de ella si no es  por su voluntad.

En un momento determinado los concejales tenían que conocer el informe de una comisión que estudió las propuestas de designación o confirmación de los miembros del gabinete del alcalde Alfredo Martínez.

Y aquí fue que «se armó la de Troya».

El veterano Luis Flores se percató del desafío de los miembros del gabinete de Martínez a los regidores al negarse, en los hechos, a estar presentes en el momento de su designación o confirmación por el Concejo.

Una resolución anterior del Concejo exige que esos funcionarios estén presentes en la Sala Capitular al momento de su designación, pero ninguno hizo caso.

Parece que se sienten superiores a los regidores y la exigencia de estos no les importa para nada.

Ni siquiera el Contralor Municipal, Pascual Disla, que se debe a los regidores, fue a la cita.

Es más, tampoco lo hizo el Jefe de Seguridad, la Directora de Planeamiento Urbano, el Director de Obras Públicas Municipales, el Director de Comunicaciones… ¡Nadie! ¡Absolutamente nadie!

Parece que para estos, los regidores son unos «carajos» sin autoridad para nada.

Las apariencias sugieren que todos se pusieron de acuerdo o recibieron la orden de no asistir a la cita y no obedecer al mandato del órgano legislativo.

A lo mejor a ellos solo les importa lo que diga el alcalde Alfredo Martínez.

Quizás por eso es que la mayoría de esos funcionarios, una vez designados y confirmados, tratan a patadas a los regidores y los humillan.

La diferencia la hizo Juan López, el Secretario General, que estaba allí, al pie del cañón, dispuesto a dar la pelea.

Después de López, nadie más.

Así, los nuevos funcionarios, junto a algunos viejos, ya le enviaron la señal a los concejales respecto de la forma en que los tratarán durante los próximos tres años y pico de gestión: como unas «carajos» sin autoridad sobre ellos. Los humillarán y los patearán, como siempre ha ocurrido.

Quizás advertido de esa situación fue que Dios «iluminó» al regidor Luis Flores, (PLD), para que solicitara que el tema fuera dejado sobre la mesa para regresar sobre el mismo cuando todos los funcionarios estuvieran presentes.

Es más, el presidente de la Comisión especial para ese caso, Wander Ramírez García, del PLD, se levantó y anunció el retiro del informe.

Aún así, algunos regidores querían que el tema fuera debatido, pero Flores, dotado con la sabiduría que ese día Dios le dio, tras la solicitud pública del pastor Elías, se «empantalonó» para no permitir que el tema fuera conocido sin  que los funcionarios a designar estuvieran presentes.

Flores no permitió que los desafiantes funcionarios se le impusieran a los regidores.

Después me enteré que, al parecer, un buen puñado de los concejales que oraron allí mismo, días antes habrían tomado café bastante puro en alguna oficina y ya habían adquirido en el rango de «prostitutas» que momentos antes había denunciado el regidor Manuel Soto Lara.

Dentro de esas «prostitutas» hay dos regidores de oposición que parecen dispuesto a disfrutar al máximo cada taza de café.

Ahora, transcurridos algunos días, me pregunto si el resultado de esa sesión, en ese punto, fue la consecuencia de la «sabiduría» que Dios derramó sobre todos, o el resultado de la acción de «un guanguá».

Nadie sabe.

Las cosas de los misterios son a veces difíciles de conocer, sobre todo para quien no está dotado de esa sabiduría especial que da el Señor, o de quien tiene para su uso especial y personal todo el conocimiento de uno de esos seres especiales que van en noches específicas al cementerio a buscar espíritus en un macuto.

Miren el vídeo. Vean como inicia y como concluye el debate.

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