sábado, 9 de mayo de 2026
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Madre desesperada implora solidaridad a embajada norteamericana para salvar vida a hija menor en hospital de Miami.

Por Manuel Soto Lara

Conozco desde hace algunos años a la joven madre Vianca Paulino. Emprendedora, laboriosa y una digna mujer dominicana. Un día el destino le cambió la vida con una sorpresa muy desagradable. Le tocó una fibra muy sensible.

Todo marchaba normal en su vida hasta que ese día, Lesly, la hembra de entre su dos hijos, comenzó a tener un enigmático problema de salud. Ningún diagnóstico lograba descifrar el enigma. La angustia era cruel e interminable.

Mientras pasaban los días, la salud de la adolescente era cada vez más precaria. La preocupación ante la incertidumbre, como una sombra gris, envolvía a familiares, amigos y relacionados.

Finalmente, como una luz que proyecta otra oscuridad, apareció el diagnóstico “milagroso”: la menor padece “síndrome de Evans”. Para colmo, una rara enfermedad autoinmune, donde la propia defensa ataca al organismo.

En estos casos el sistema inmunológico, obrando en contrario, destruye los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas. Ello provoca falta de sangre en el organismo, y, por vía de consecuencia, falta de oxigenación en órganos vitales.

En República Dominicana la ciencia médica no tiene tratamiento eficaz para esa patología. Por eso, galenos dominicanos han recomendado asistencia facultativa en el extranjero. Se trata de una enfermadas muy poco común.

La adolescente podría ser asistida en un hospital en la ciudad de Miami, donde ya personal médico especializado espera por ella; pero no tiene visado norteamericano.

Iría por segunda vez. Ya ella tocó esa puerta; pero, hasta donde tengo entendido, no se le abrió.

Vianca, la madre de Lesly, no se rinde. Así son las madres. Ella ha colgado un video en redes sociales apelando a la solidaridad de la embajada norteamericana. Insiste en una visa humanitaria. El sí o el no podría ser la diferencia entre la vida y la muerte.

No está solicitando el privilegio del “sueño americano”. Está implorando al país de las oportunidades, una oportunidad para la vida en ciernes de su hija.

Por lo que ha dicho Vianca en el video, Lesly no sería una carga económica para el gobierno de Estados Unidos, porque ya la niña dispone allá de una póliza de seguro de salud. Y la familia haría cualquier otro sacrificio.

Ojalá la misericordia divina toque corazones en el consulado norteamericano para que le den una oportunidad a una vida que se abre como una flor hacia el porvenir.

Como llevo dicho, iría por segunda vez al consulado. No van, reitero, por “una visa para un sueño” van por otro sueño. Van por el sueño de la vida.

Que Dios bendiga e ilumine al consulado de los Estados Unidos de América en Santo Domingo. Amén.