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Desconcertado por la nueva conducta de Manuel Jiménez, este viejo amigo le da un sabio consejo

Por Robert Vargas
Durante décadas. Manuel Jiménez ganó una buena fama de defensor de los recursos naturales y de ser una persona siempre al lado de la población.

Sin embargo, con una rapidez inusitada, esa imagen positiva se ha desplomado de una forma tan acelerada, que ni siquiera sus viejos amigos logran reconocer en el Manuel Jiménez alcalde, a aquel Manuel Jiménez que andaba por los pueblos del país con su guitarra en bandolera para tomarla y cantarle al medio ambiente y a la humanidad.

El criterio que tiende a generalizarse es el de que el Manuel Jiménez de ahora se ha convertido en una persona irreconocible, que guarda poca relación con el otro que todo el mundo conocía.

Eso explica el hecho de que muchos de quienes le respaldaron en la conquista de la alcaldía de Santo Domingo Este ahora guarden distancia de él.

Manuel Jiménez está cada día más solitario y parece que solo es respaldado por el puñado de beneficiados suyos con algún puesto de trabajo o con un negocio en el Ayuntamiento de Santo Domingo Este.

Fuera de ahí, el alcalde es una persona que, para salir a las calles en actividades oficiales propias de su cargo, debe estar acompañado por una muralla de soldados que lo cuidan.

Su aislamiento y miedo al mismo pueblo que le votó masivamente en las elecciones del año pasado resulta tan evidente que, en ocasiones, él ha ordenado el bloqueo del tránsito con barreras metálicas en la cuadra completa donde reside.

No solo eso, sino que su presencia en actos oficiales y en su tránsito por las calles no parece que despierte el entusiasmo de la población que gobierna en Santo Domingo Este.

Quienes han estado próximo a él en el último año, coinciden en afirmar que «Manuel se ha convertido en una persona que no escucha a nadie, La única verdad la tiene él, nadie más. Del otro Manuel queda poca cosa, si es que algo aún existe».

La incredulidad sobre el comportamiento de Manuel Jiménez se extiende no solo a los que conoció durante sus cinco años de campaña política, sino a personas que le trataron casi desde niño, y cuando era un militante revolucionario.

Uno de estos incrédulos es Enrique de León, quien fue uno de los fundados de la Asociación Dominicana de Profesores, (ADP), y uno de los expertos municipalistas que participó en la redacción de la Ley 176-07, que regula el funcionamiento de los Ayuntamientos y el Distrito Nacional.

De León también ha participado en los trabajos para la modificación de la Ley 176-07 y es un importante dirigente del Comité Nacional de Lucha Contra el Cambio Climático.

Esta organización, con De León al frente, ha llevado la voz cantante al revelar los perjuicios que provocarán al país las plantas del parque Punta Catalina con su actual matriz de generación de carbón mineral.

Fue quien obligó a que se admitiera que los terrenos donde están esas generadoras de electricidad pertenecen al poderoso Grupo Vicini y ahora demuestra cómo el gobierno de Luis Abinader pretende regalarle Punta Catalina a un puñado de familias ricas.

Ese Comité dirigido por Enrique de León es el que ha puesto el dedo sobre la llaga ante las intenciones del gobierno de concesionar la exploración y explotación de gas natural y petróleo frente a la costa de Santo Domingo, con lo que se aniquilaría la vida a lo largo de las costas sur y suroeste del país y el río Ozama.

Ese mismo Enrique de León, en una extensa entrevista concedida a Ciudad Oriental es que el se muestra desconcertado por la intención de Manuel Jiménez de pretender un relleno sanitario próximo al río Ozama, en el Parque Nacional Humedales del Ozama.

Si en esos planes estuviera implicada otra persona, De León lo entendería, pero que lo haga Jiménez, no.

Él considera que Jiménez debería aportar su liderazgo para defender el río Ozama, no para destruirlo, junto con la Barrick Gold, que pretende instalar una presa de cola aguas arribas del Ozama, en Yamasá; la instalación de una nueva y poderosa planta generadora de electricidad en la ría del Ozama y el proyecto gasístico y petrolero frente a la costa de Santo Domingo.

En su desconcierto y con su claridad de pensamiento, De León le dice a Manuel Jiménez que la busqueda de la solución al problema de la basura en Santo Domingo Este, incluso con un relleno sanitario, es correcta, pero descarta por completo que sea a costa de la vida del río Ozama.

Le aconseja que vuelva a ser el Manuel Jiménez de antes; que lidere la defensa del río Ozama y que no auspicie su destrucción.

-«El relleno sanitario es correcto, pero no en ese lugar», le dice este activista a Jiménez.

Como De León, son cada día más los viejos amigos de Manuel que no entienden lo que sucede con este hombre, que escribió páginas brillantes en la defensa de la naturaleza y la libertad, pero que ahora se empecina a dañar el rio Ozama.

¿Qué será lo que ha hecho que Manuel Jiménez cambie en tan poco tiempo? Es la pregunta que todos los viejos amigos del alcalde se hacen en este momento.

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