Destacadas de CiudadOriental.comOpiniones

Ing Faña, la presunción de inocencia y la suspensión presidencial

Por Valentín Medrano Peña
Estoy claro que en la actual composición del órgano represivo, las personas famosas son objetivos exprimibles dentro del vedetismo penal que acrecienta la popularidad de sus élites en detrimento de la fama ajena, maltrechando la moral y ajando la imagen y familia de la víctima que en ese caso es señalado como victimario.

Es como una transfusión de fama, solo que la extracción de la sabia se realiza contra la voluntad de la víctima por parte de una asociación de vampiros que chupan famas y sangres.

Leonardo Faña es un hombre de campo, un agricultor que ha escalado en base al trabajo denodado. Es muy leal a sus convicciones, y por ello ha sido constante en sus relaciones partidarias, familiares, laborales y del entorno de sus amigos.

Sin hacer referencia a la imputación de que es objeto, que debe ser tratada, investigada y decidida por fiscales y jueces, el Ingeniero Faña es víctima de una afrenta y de una traición de sus partidarios.

En lo personal lo creo Inocente, y lo dice alguien que sirvió de abogado para acusar privadamente al Ingeniero Faña, de quien tengo las mejores referencias en el manejo de su vida familiar y sus relaciones interpersonales.

Leonardo Faña
Leonardo Faña

Fue suspendido como director del IAD cinco meses después de jurar el cargo, a causa de una imputación de acoso y agresión sexual, algo que de seguro devastará a su familia y cargará de aflicción a sus allegados.

Rápidamente el gobierno de los likes salió al paso suspendiéndole del cargo a instancia de su dirección de ética.

La dirección de ética y el presidente actúan sin ninguna ética en este asunto. Suspender a una persona de su cargo a causa de que vaya a responder a unos cargos penales es menos ético y más afectador que la imputación que pueda recaer sobre la persona-funcionario.

Y es que al actuar como se estila en el nuevo gobierno del cambio, no se cambia nada de la actitud que asumió el anterior mandatario Danilo Medina, quien suspendía al primer asomo de imputación o investigación a algunos de sus colaboradores (Marlin Martínez, Donni Santana, etc), nada nuevo. En tanto que con ello se envía un mensaje y no es el de ser súper honestos, pues nada se ha hecho ni se hará respecto a la admisión de que se cobró multas ilegales y que se han emitido medidas de coerción sin órdenes judiciales, es decir, que el delito es éticamente cuestionable dependiendo de quien lo realice.

Lo antiético del proceder suspensivo se da porque cuando el hecho apunta al mandatario, como cuando de una de las direcciones que administra directamente se obsequiaron cien millones de pesos del erario a artista, el presidente no se auto suspendió. Es decir que la ética y las suspensiones son un proceder hipócrita.

Estas suspensiones que marchan en paralelo con un proceso de investigación penal, envían una serie de mensajes arbitrarios que constriñen y afectan las garantías de derecho del justiciable, el más importante de todos, el de la presunción de culpabilidad que contrasta con la obligación constitucional de ver y tratar como presunto inocente a todo imputado, salvo, si el mismo señor presidente lo suspende por sospecha de culpabilidad, lo que le hace ver como culpable a los ojos de sus futuros captores, investigadores y jueces, es decir, que con su acción, su presidente, por el que luchó para elevar a tan importante cargo, lo empuja y acerca a una sonora condena.

Compartir:
Botón volver arriba