ASDE

La regidora que nunca habla en el Concejo, tiene otro comportamiento

Por Robert  Vargas
A la regidora Milagros Segura la vi por primera vez aquella noche cuando nos visitó en la redacción de Ciudad Oriental para denunciar que había sido víctima de un secuestro que, a fin de cuentas, favorecería «al PLD».

Esa noche la percibí tímida, nerviosa, dubitativa; como si estuviera padeciendo de estres post traumático.

Semanas después, cuando se presentó a la Sala Capitular y tomó posesión del cargo la vi igual.

Silenciosa.

Sola en medio de la multitud de regidores.

Con la mirada huidiza.

En ocasiones genera la percepción  de que toma apuntes y de que lee algo.

Pero, en la Sala Capitular, durante las sesiones del Concejo, nunca habla.

Con nadie.

Siempre está silenciosa.

Si tiene que votar, lo hace.

Si cree que no tiene que votar, no lo hace.

A veces he creído que, para las sesiones, «le comieron la lengua los ratones».

En ese ambiente ni siquiera sonríe, ni se muestra molesta.

Su rostro no refleja ninguna emoción adicional, ni siquiera cuando sus colegas se muestra excitados y altisonantes.

Hasta ahora, el municipio Santo Domingo Este no conoce de su viva voz su opinión sobre ninguno de los proyectos que han sido debatidos en las sesiones a las que ella ha asistido.

Nada, absolutamente nada.

Silencio sepulcral de su parte.

Llegué a creer que en todos los ambientes ella era así.

El que más me interesaba, como periodista, era el de su comportamiento en el Ayuntamiento, no su vida personal.

Después de todo, el municipio le paga a ella RD$2,886.000.00 (dos millones 886 mil pesos) anuales para que legisle en favor del municipio.

En República Dominicana ese es un sueldo de lujo y, por tanto, debe justificarlo.

Y, en la Sala Capitular, a decir verdad, aún no se qué es lo que ella hace ni cual es su parecer en relación a cualquier tema.

-«Se ha quedado muda», pensé.

Sin embargo, ayer quedé totalmente sorprendido con ella.

¡Tiene voz!

La misma que  nunca ha usado en la Sala Capitular durante las sesiones.

Ayer, ella fue una de los tres concejales (de 32) que asistió a la rueda de prensa que dio el alcalde Alfredo Martínez para anunciar su parque de las luces en Santo Domingo Este, el mismo que abandonó el Ayuntamiento del Distrito Nacional por su elevado costo (unos 40 millones de pesos).

Segura se colocó a un lado, junto a los periodistas, que hicieron sus preguntas.

De repente, Milagros Seguras sorprendió a todos los que han seguido su accionar en la Sala Capitular.

¡Ella habló!

¡En público!

¡Estaba sonriente!

¡No se le veía tímida!

¡Al contrario!

En apenas 11 segundos le dijo a todos que ella es de descendencia palestina, que estudio belly  dance y que tiene un equipo de baile de ese tipo.

No solo eso, sino que aprovechó para preguntarle al alcalde si sus bailadoras de belly  dance podían participar del parque de las luces que el ASDE y el sector privado instalarán en el parque del Este a partir del día ocho de diciembre.

Ella tenía una sonrisa radiante.

Era una mujer visiblemente transformada.

Luego habló hasta por los codos con la renunciante Directora de Planeamiento Urbano, Miguelina Santana, a quien le ponía conversación una y otra vez, mientras señalaba al alcalde.

Segura, chocaba las palmas de sus manos mientras se contorneaba ligeramente al ritmo de la música navideña.

A la regidora no le interesó preguntar porqué la instalación de ese impresionante espectáculo luminoso no fue presentado al Concejo de Regidores; tampoco cuánto le costará al municipio, ni porqué los otros 29 regidores no fueron  a esa actividad.

Nada, solo quería saber si sus bailarinas podían ser incluidas en el «Vive la Navidad» y que todos se enteraran que ella estudió belly dance y que desciende de palestinos.

Ojalá que, ya recobrado el ánimo, el municipio pueda escucharla en la Sala Capitular fijando posiciones a favor o en contra de cualquier proyecto.

Después de todo, ella debe justificar muy bien los casi tres millones de pesos anuales que el municipio le paga y que, hasta ahora, no parece que justifique muy bien.

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