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Lavadores desalojados por Manuel Jiménez entre la espada y la pared: pasan hambre o luchan por su vida

Por Robert Vargas
Unos dicen que el alcalde Manuel Jiménez envió a sus hombres “como ladrón en la noche” y otros le advierten al funcionario que “somos indefensos, pero vamos a pelear con las manos”. En pocas palabras, eso significa que lo que inició ayer el síndico aún no ha terminado.

Se trata de cientos de hombres y mujeres que se dedicaban a lavar vehículos en el entorno del Faro a Colón, en un extenso espacio público, que Jiménez está resuelto a rescatar aún sea con el uso de armas de guerra, tal como ayer fueron desplegadas en el lugar.

Todos los lavadores admiten que ocupan un espacio público, pero tienen de frente una realidad imposible de ocultar: con su oficio obtienen el dinero con el que comprar los alimentos diarios para ellos y sus familias; pagar el alquiler de sus viviendas, medicinas, ropas y servicio de electricidad, entre otros.

Ayer, el alcalde Manuel Jiménez los expulsó del entorno del Faro a Colón y recuperó el espacio público ocupado por estos lavadores desde hace unos 25 años.

Cuando protestaron, Manuel Jiménez les envió a las fuerzas policiales y a la Armada, estos últimos con rifles M16, un arma de guerra. Se trata del mismo Manuel Jiménez que no hace mucho tiempo era ampliamente popular, pero que, tras ser el alcalde SDE anda temeroso por esas calles protegido con un grupo de militares armados.

Ahora, la ecuación parece bastante simple:

Sin fuentes de sustento económico, no tendrán con que pagar los alquileres de sus viviendas, ni el servicio de electricidad, ni dinero con que comprar la comida diaria de los lavadores y sus familias.

En consecuencia, aumentará la miseria de los afectados, al pasar hambre sin enfermarán más; el estado tendrá que gastar más dinero en la construcción de hospitales y su equipamiento y en contratación de personal médico y paramédico.

Como es natural, es difícil que se dejen morir de hambre, por tanto, algunos encontrarán algo que hacer, otros tomarán el camino de la delincuencia; la policía los arrestará o los matará en las calles. Algunos más irán a prisión y el estado tendrá que invertir más dinero en cárceles.

El asunto no es tan fácil como “recuperar un espacio público”.

La mayoría de esos lavadores apenas saben mal leer y escribir; nacieron detrás del “muro de la vergüenza”, donde el ex presidente Joaquín Balaguer confinó a cientos de familias para que no fueran vistos por los turistas que visitarían el faro a Colón.

Pero el hambre y la necesidad los sacó de allí y se establecieron poco a poco en las avenidas del lado sur del Faro a Colón.

Cuando el primer alcalde de Santo Domingo Este, Domingo Batista, asumió el cargo, los dejó allí. Luego, su sucesor Juan De los Santos, considerando las variables antes mencionadas también les permitió permanecer en ese lugar.

Juancito valoró los pro y los contra del desalojo y optó por evitar que se ampliara el hambre, la pobreza, las enfermedades y la criminalidad en el territorio que gobernaba.

Alfredo Martínez siguió la misma conducta que sus predecesores.

Pero Manuel Jiménez es de un criterio distinto. Él está resuelto a bloquearles a todos su medio de sustento, sin proponerles una salida.

Los ha acorralado y se se siente bastante fuerte.

Las consecuencias de su acción son aplaudidas ruidosamente por sus seguidores, que no logran mirar más allá de la curva.

Pero el diputado perremeísta Amado Diaz, ha hecho la siguiente advertencia en su cuenta de Twitter:

-“A nadie en la vida se le debe quitar todo sin dar nada a cambio, los jóvenes lavadores del Faro a Colón antes de ser desalojado se le debió proponer alternativas, ah pero la decisión de un alcalde obtuso que no escucha a nadie fue echarlo del lugar a su suerte”.

Amado Díaz
Amado Díaz

Agrega que: “Duele admitir q nos equivocamos al promover y elegir un alcalde cuya prioridad es desalojar los jóvenes que se ganan la vida lavando vehículos en las inmediaciones del Faro a Colòn, su forma de ganarse la vida, no es q esté bien, pero que sea la prioridad del alcalde. Por Dios.”

Para concluir con una especie de lamento público:

-“Ya se salvó Sto Dgo Este, su único problema era el daño que causan los lavadores del Faro a Colòn desde la óptica de su alcalde.”

Mientras tanto, los lavadores desalojados por Manuel Jiménez han advertido de que lucharán “con las manos”, puesto que no se dejarán matar de hambre.

De su lado, Manuel Jiménez cuenta a su favor con todo el poder de las armas de la Policía y la Armada.

El Partido Revolucionario Moderno y su proyecto de conservar la plaza de Santo Domingo Este podría pasarla muy mal por estimular el desempleo, el hambre, la miseria, las enfermedades y la criminalidad en ese sector, aunque eso no parece importar a Manuel Jiménez, quien quiere a los lavadores lejos de los ojos de los turistas.

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Actualizado el: 15 mayo, 2021 - 6:49 AM (-04:00)
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