lunes, 4 de mayo de 2026
Santo Domingo Este: 26°C

Ni mató ni robó

Por Ramón Peralta Reyes

Evolución de las campañas presidenciales  en República Dominicana

Es un libro que será publicado a principios del 2025, que analiza los errores y aciertos de las campañas electorales en 15 elecciones presidenciales, desde 1962 hasta 2020. No incluye las elecciones de 1970 y 1974, pero sí la famosa convención interna de 1985 entre Jacobo. Majluta y Peña

La obra que estamos escribiendo analiza la evolución de las campañas electorales a través de la recreación de 16 historias de personas comunes del pueblo que fueron tocadas en el corazón por las emociones que los candidatos les transmitían, así como las ilusiones que generaban en los militantes.

A través de las emociones de los personajes analizaremos las estrategias  que los partidos usaron en  cada una de esas contiendas electorales

El libro comienza cuando Nino Acosta apaga su pequeño radio de pilas y se levanta de su cama para celebrar la victoria de Juan Bosch en el debate contra el padre Lautico García. En esta campaña electoral, un desconocido llamado Juan Bosch utilizó de manera brillante la red social más efectiva de 1962: la radio. Bosch la combinó con una gran campaña de tierra, destacándose por su uso magistral del storytelling como recurso de campaña electoral

El candidato del PRD   relataba las historias de una manera que  provocaba emociones en el oyente, con ese recurso le transmitía al  pueblo informaciones, valores, motivaciones y sobre todo las más  profundas emociones

En el libro se detalla como la frase  vergüenza  contra dinero caló en la población.

El libro también muestra cómo en las elecciones presidenciales de 1966, Juanita, una perredeísta radical que perdió a su esposo en la guerra civil de abril de 1965, quedó cautivada con el eslogan «Balaguer es la paz», mientras que otros perredeístas no fueron a votar por miedo a la frase del candidato del PRD: «Vayan con palos y piedras a votar».

El caso de Dima, un campesino de un poblado de la provincia Duarte, quien, a pesar de haber sido beneficiado por la reforma agraria del presidente Joaquín Balaguer, se enamoró del discurso de un candidato del campo como el empresario agropecuario Antonio Guzmán. En su campaña por el cambio, la libertad y la lucha contra la corrupción, Guzmán despertaba en Dima Hernández un sentimiento de pertenencia, haciéndole sentir que al votar por Guzmán, estaba votando por sí mismo.

La campaña electoral que marcó una nueva tendencia política fue la de Salvador Jorge Blanco en 1982. Su nombre, Salvador, evocaba la figura de un hombre que salvaría al pueblo de los políticos que le habían fallado, y su apellido, Blanco, representaba el color del partido

Los errores del gobierno de Guzmán y  la corrupción  que salpicó a notable funcionarios del gobierno no empañaron  el poderoso mensaje  de Salvador para la juventud, valorándola como el futuro y el futuro. ‘’El futuro es salvador, el pueblo está  con el mejor, el pueblo esta con Salvador.

Salvador, el presidente que el pueblo quiere, y en las calles resonaba la consigna: «¿Quién te salva? ¡Salvador!» Las mujeres confiaban en Salvador, haciendo alusión a que su contrincante, Joaquín Balaguer, ni siquiera tenía pareja.

Salvador promovía el concepto de un «Gobierno de concentración nacional», destacando la seguridad de un gobierno sano y capaz. Sin embargo, lo que más impresionaba a las masas era cuando, en las grandes concentraciones, levantaba y agitaba ambas manos mostrando las palmas, mientras el público coreaba la consigna «¡Manos limpias!». Su principal contendiente, Joaquín Balaguer, arrastraba un pasado vinculado a crímenes de Estado y corrupción. En medio de ese ambiente, el joven Carlos se levantó temprano para emitir su primer voto a favor de Jorge Blanco

En 1985 Jacobo  Majluta se convirtió en el principal crítico del gobierno de su partido y ganó la convención interna por una frase  que le daba seguridad a sus seguidores  sobre su determinación  de alcanzar la presidencia   la frase decía ‘’Jacobo es un carro sin freno sin reversa que solo se detendrá  dentro del palacio presidencial’’

En 1986, Balaguer, un cadáver político, logró cautivar a la joven Paula de la provincia de Altagracia con su frase de que esta vez haría el gobierno que soñó desde niño. Convirtió su debilidad de ser ciego en fortaleza cuando expresó a sus seguidores que no iba a la presidencia a enhebrar agujas, sino a devolverle al pueblo la prosperidad que el PRD le arrebató

En esas mismas elecciones de 1986, el PLD rompió el bipartidismo y su candidato, Juan Bosch, alcanzó un sólido 18%, lo que lo situó en un decente tercer lugar con la consigna «ni mató ni robó». En esas elecciones, Andrés, un sastre de 41 años que siempre había votado en blanco, decidió, el 16 de mayo de 1986, votar por la honestidad de Bosch. Cuando, esa noche, le preguntaron por qué votó por Juan Bosch si todos sabían que no ganaría, respondió: «Aunque el mío fuera el único voto, era mi deber sufragar a favor del único candidato que ni mató ni robó

En 1990, la situación económica de Valentín Santana era desesperante. Desempleado, con tres hijos y una esposa exigente, se subió a un árbol de aguacate, amarró una soga en una rama bien alta y rodeó su cuello con ella. Cuando iba a despedirse de este mundo, vio desde lo alto del árbol una marcha de millas de personas gritando: «¡Trabajo y comida con Juan Bosch!». En ese momento, comprendió que había esperanza de seguir viviendo. En medio de la emoción, resbaló del árbol con la soga en el cuello, pero la rama que sostenía la soga se rompió, y solo se torció el pie al caer al suelo.

Tres días después, salió de Los Mina y cruzó a pie el puente Duarte junto a miles de personas que gritaban: «Si Juan Bosch no gana, ahora nos iremos todos en yola». Sin importarle el dolor, llegó a la 27 de febrero con Leopoldo Navarro. La multitud era tan impresionante y compacta que no podía caminar hacia la 27 de febrero con Máximo Gómez, que era el lugar donde estaba Juan Bosch. Esa emotiva campaña de Juan Bosch fue destruida por la campaña sucia más exitosa de la historia política, un montaje de la época en que no existía la tecnología, donde Juan Bosch decía: «Yo no creo en Dios». Trece días después de las elecciones, fue rescatado el cuerpo sin vida de Valentín, próximo a la costa de Aguadilla en Puerto Rico, junto a otras 17 personas que murieron al zozobrar la yola que los transportaba a Puerto Rico.

La obra incluye  la vida de otros personajes que vivieron las campañas electorales de 1996, 2000, 2004, 2008, 2012 y 2016, y termina con el ascenso al poder de Luis Abinader.

Un caso particular es el de Mister X, de 37 años, que en 1994 sintió que su vida iba a cambiar con el doctor Peña Gómez, quien realizó una de las campañas más emotivas de la historia dominicana. Su lema «Primero la gente» llegó al corazón de todas las personas, incluso a los más acérrimos enemigos de Peña, quienes cantaban en secreto la canción : «Por fin, primero la gente».

Los jóvenes sintieron que se les abrirían ventanas de nuevas oportunidades, y las elecciones fueron reñidas, con votaciones récord. Sin embargo, al día de hoy no sabemos a ciencia cierta si ganó Peña Gómez, si le hicieron fraude o si  tomó una mala decisión al no aceptar  los  dos años  que le proponía el caudillo Joaquín Balaguer