lunes, 4 de mayo de 2026
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¿Por qué los jóvenes dominicanos en Europa quieren el regreso de Leonel?

Por Misael Lachapel
lgo está pasando entre los dominicanos que viven fuera. En los últimos años, una parte importante de la juventud que reside en Europa y Estados Unidos ha comenzado a expresar, cada vez con más convicción, su deseo de ver a Leonel Fernández de regreso en el poder en 2028. Y no se trata de nostalgia sin fundamento: es el recuerdo concreto de una gestión que, para muchos, cambió de verdad las posibilidades de nuevas oportunidades para los jóvenes dominicanos
Durante su primer gobierno, Fernández impulsó obras de infraestructura que transformaron la movilidad urbana como elevados y túneles que le quitaron horas de tráfico a miles de personas. Pero más allá del cemento y el asfalto, también modernizó instituciones que hacían la vida imposible, como la Dirección General de Aduanas, donde los trámites pasaron de ser un martirio burocrático a algo manejable.

Para la diáspora, uno de los cambios más sentidos fue la flexibilización en la importación de regalos navideños, que permitió a los dominicanos en el exterior traer en Navidad hasta 1,500 dólares libres de impuestos. Una medida que, aunque parezca pequeña, fortaleció ese hilo invisible que une a las familias separadas por el océano.

En materia de seguridad y derechos, su gobierno introdujo fiscales en los destacamentos policiales, lo que ayudó a reducir los abusos contra jóvenes y puso fin a las redadas indiscriminadas que tantos temían. Gracias a eso, estudiantes y trabajadores pudieron moverse con más tranquilidad por las calles, incluso de noche.

El transporte público también vivió una transformación real con la creación de la OMSA, que puso en circulación autobuses modernos y accesibles para quienes más los necesitaban. A eso se le sumó la implementación de la «tasa cero» para insumos agrícolas y maquinaria, dándole un empujón a la modernización del campo dominicano.

En educación, los cambios fueron de fondo, ya que se simplificaron trámites cotidianos como la obtención de licencias y pasaportes, se fundó el Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA), se eliminaron los impuestos a la importación de computadoras y los salarios de los maestros se triplicaron. También llegaron el desayuno escolar, las becas nacionales e internacionales y el premio al mérito estudiantil, señales claras de que la juventud estaba en el centro de las prioridades.

Cuando Fernández regresó al poder, siguió apostando por la modernización. El Metro de Santo Domingo fue su proyecto más visible y transformador en materia de transporte urbano, pero también expandió la red de carreteras, impulsó el turismo y llevó la educación superior a provincias que antes no tenían universidades cerca.
La Constitución de 2010, considerada una de las más avanzadas de la región, introdujo figuras como el Defensor del Pueblo y el Tribunal Constitucional, ampliando los derechos de los ciudadanos. Y para la diáspora en particular, el reconocimiento de la doble nacionalidad fue un gesto que decía mucho: que los dominicanos que se fueron también pertenecen y gracias a Leonel hoy los dominicanos nacemos donde nos da la gana

Programas como el inglés por inmersión, la tarjeta Solidaridad y la entrega de útiles escolares, uniformes y calzado completaron una visión de desarrollo social que ponía a las personas, y especialmente a los jóvenes, en primer lugar.

Hoy, en un momento que muchos de esa generación describen como de abandono institucional y escasez de oportunidades reales, crece la expectativa de un regreso espectacular del líder para que se recupere esa forma de gobernar. Para muchos dominicanos en el exterior, Leonel Fernández encarna el padre del Estado Moderno, el hombre que abrió a los jóvenes las puertas de las oportunidades

A pesar de su edad, es el único político dominicano que está identificando con claridad tanto los peligros como las oportunidades que trae consigo la era de la inteligencia artificial.

Es precisamente esa visión futurista la que lo convierte en el estadista que puede garantizarles a los jóvenes dominicanos que sus estudios y su fuerza laboral no serán reemplazados por los chatbots. Al contrario: con Leonel al frente, la inteligencia artificial no sería una amenaza, sino una herramienta para vivir mejor y sumarse con paso firme a la era del progreso global.

El 2028 se perfila así como una fecha cargada de significado para una generación que quiere reconectar con un proyecto de país en el que la juventud no sea espectadora, sino protagonista.