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Varias cadenas de restaurantes en Estados Unidos, entre ellas Wingstop y Domino’s, han reportado un débil crecimiento de ventas en el último trimestre, y lo han atribuido en parte al aumento del precio de la gasolina por la guerra de EE.UU. e Israel contra Irán,que habría llevado a los consumidores a recortar otros gastos, informa Reuters. De acuerdo con la agencia, analistas esperan que otras empresas del sector también muestren un impacto negativo en los próximos resultados, incluidas Shake Shack y Jack in the Box.
Se indica que el conflicto provocó «la peor disrupción» en el suministro mundial de petróleo y elevó el precio promedio de la gasolina en EE.UU. a 4,43 dólares, casi un 40 % más que hace un año, mientras que en California los precios superaron los 6 dólares, un dato relevante dado que el estado suele figurar como el mayor mercado para restaurantes.
La cadena Wingstop, que se promociona como una opción asequible, comunicó que el encarecimiento en los surtidores contribuyó a una caída del 8,7 % en sus ventas comparables trimestrales. Ante ello, su director ejecutivo, Michael Skipworth, afirmó que es «extremadamente difícil para cualquiera predecir este entorno macroeconómico», e indicó a los inversores que esperen una contracción de ventas durante el año, en parte porque prevén que la gasolina seguirá cara.
La situación es cautelosa también para cadenas que han resistido mejor. Así, Chipotle registró un crecimiento de ventas comparables del 0,5 % por encima de lo esperado, pero mantuvo una perspectiva de crecimiento plano para el año debido a la incertidumbre por la guerra y la volatilidad en mercados de combustible.
«Punto de inflexión»
El ánimo en Wall Street también se ha deteriorado: en abril, casi el doble de analistas recortó previsiones de ganancias para los restaurantes el próximo trimestre respecto a los que las aumentaron, según datos citados por Reuters. La confianza inversora también se reflejó en el índice de restaurantes de EE.UU., que cayó el 5 % desde el inicio de la guerra y borró más de 40.000 millones de dólares de valor de mercado.
«La marca de los 4 dólares en el surtidor es un punto de inflexión», aseveró Sebastien Fernandez, experto de la consultora Revenue Management Solutions. Según un análisis de 14.600 millones de transacciones de restaurantes en cuatro años, las visitas bajan gradualmente a medida que sube la gasolina, hasta que se supera ese nivel y el impacto se duplica.
De acuerdo con las estimaciones de la empresa, un precio promedio de 4,20 dólares implica alrededor del 1,5 % menos visitas, mientras que si llega a 5,10 dólares o más, los restaurantes de comida rápida podrían ver una caída del 3 % en el tráfico. En un autoservicio con 300 transacciones diarias, un aumento de 1 dólar en la gasolina costaría unos seis clientes al día, acumulando hasta 22.000 dólares en ventas anuales perdidas.
En este contexto, se resalta que, incluso antes del último salto del combustible, los clientes ya reducían el gasto en restaurantes, lo que provocó descuentos costosos para recuperar demanda. En esta línea, Reuters añade que la demanda de «indulgencias» asequibles —como bebidas dulces en lugar de vacaciones— ha impulsado a algunas cadenas. El director ejecutivo de Domino’s, Russell Weiner, sostuvo que los competidores hicieron promociones, lo que contribuyó a un crecimiento de ventas comparables en EE.UU. del 0,9 %, por debajo de lo esperado.
El próximo indicador relevante, según la agencia, llegará con los resultados de McDonald’s, previstos para este 7 de mayo, después de un trimestre en el que registró ventas mejores de lo esperado, apoyadas en su estrategia de menús de valor.
