viernes, 22 de mayo de 2026
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David Collado: De precandidato del PRM a necesidad nacional

Por Arturo Quiñones
Abogado y Máster en Derecho Constitucional

En el PRM hay buenos dirigentes, estructura consolidada, obra de gobierno y una militancia leal. Pero las elecciones no se ganan con lo que sucede dentro del partido. Se ganan con lo que percibe el país fuera de él.

Y en ese terreno, la figura de David Collado ha dejado de ser una opción más para convertirse en una necesidad estratégica.

No es retórica. Es lectura de números, de territorio y de percepción. Sin excepción, en todas las encuestas realizadas en los últimos tres años por distintas firmas encuestadoras, se mantiene una constante: David Collado es el político mejor valorado entre todos los candidatos de los diferentes partidos, y el que presenta la mayor posibilidad real de garantizar el triunfo del PRM en 2028.

1. Capital político que trasciende la estructura partidaria

Collado no entra al debate con el techo del voto duro del PRM. Entra con arrastre propio.

Su gestión en el Ministerio de Turismo logró lo que pocos funcionarios consiguen en República Dominicana: convertir un indicador técnico en una narrativa nacional de orgullo. Récords de llegada de turistas, inversión hotelera récord y posicionamiento internacional se tradujeron en aprobación ciudadana que atraviesa líneas partidarias.

Ese capital es transferible. El voto indeciso y el independiente no se mueven por siglas. Se mueven por figuras que proyectan gestión, cercanía y resultado. Collado tiene hoy las tres.

2. El único perfil capaz de retener y expandir sin desgaste

El PRM enfrenta el desafío clásico de todo partido de gobierno: el desgaste. Mantener el voto de 2020 y 2024 requiere más que obra pública. Exige un candidato que no genere rechazo fuera de la base.

Collado reúne tres condiciones que no se repiten en otros liderazgos del partido:

1. No polariza: Su imagen no está atada a conflictos internos ni a discursos confrontativos. Puede conversar con la clase media, el sector empresarial y la base trabajadora sin activar anticuerpos.
2. Gestión visible y medible: Turismo se mide en aeropuertos llenos, hoteles abiertos y divisas entrando. Es una gestión fácil de explicar y difícil de desmentir.
3. Conectividad generacional: Conecta con el voto joven sin impostura. En un padrón que renueva cerca de 200 mil votantes cada año, ese vínculo es decisivo.

Cualquier otro candidato del PRM parte con el reto de convencer primero a los suyos y luego salir a buscar a los demás. Collado puede hacer ambas cosas en paralelo.

3. Garantía de competitividad en cualquier escenario

La elección de 2028 se jugará en tres frentes: la valoración de la gestión del PRM, la capacidad de reorganización de la oposición y la movilización del voto blando.

Si la oposición se reagrupa, el PRM necesita un candidato que compita en carisma y aprobación personal, no solo en estructura.
Si la oposición se fragmenta, necesita un candidato que capitalice el voto de castigo y el voto de oportunidad.

En ambos escenarios, Collado tiene ventaja. No depende únicamente del aparato. Su aprobación le da piso, y su perfil le da techo. Es lo que en política se llama un candidato de “piso alto y techo alto”. Hoy, no hay otro en el PRM con esa combinación probada en medición nacional.

4. El costo de confundir lealtad con competitividad

Los partidos pierden cuando priorizan la lealtad interna por encima de la competitividad electoral. Poner en la boleta al mejor operador interno, pero sin capacidad de expansión, es ganar la convención en mayo y perder la presidencia en octubre.

El PRM tiene la oportunidad de evitar ese error. Postular a Collado no es premiar a una figura. Es alinear el activo político más competitivo del partido con el único objetivo que justifica su existencia: ganar para seguir gobernando.

Conclusión

David Collado no es solo un dirigente del PRM. Es el único dirigente del PRM que hoy le garantiza al partido salir de la incertidumbre electoral y entrar al terreno de la certeza competitiva.

Cuando aparece una figura capaz de retener lo propio y sumar lo ajeno sin generar rechazo, ya no se trata de preferencia. Se trata de necesidad.

Y si el PRM quiere asegurar el triunfo en 2028, ya sabe cuál es.