
Por Carlos Rodríguez
l escándalo en el Banco Agrícola no es simplemente un desliz administrativo; es un reflejo de una corrupción arraigada que revela la hipocresía de un gobierno que prometió «cambio» pero ha retrocedido en la entrega de recursos vitales a quienes realmente los necesitan.
*Préstamos para Compañeritos del PRM*
Mientras los pequeños y medianos productores agropecuarios luchan por obtener préstamos necesarios para sus operaciones, los dirigentes políticos del PRM han encontrado en esta entidad un río de recursos que se reparten con descaro. En sucursales de Arenoso, Barahona, Santiago, Dajabón, La Vega, Nagua y Monte Plata, los préstamos a tasa cero, supuestamente destinados a apoyar a los agricultores, se convierten en un privilegio exclusivo para los “compañeritos” del partido.
*El Desvío de Recursos*
De más de 25 mil solicitudes presentadas por pequeños y medianos agricultores en 2021, el 85% de los primeros RD$5 mil millones destinados a tasa cero se otorgaron a empresarios afines al PRM, dejando a los verdaderos productores con apenas un 5% de las ayudas. Este desvío de recursos es una burla a quienes realmente sustentan la economía del país.
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*Complicidad y Corrupción*
Los gerentes de las sucursales, equipados con poderes especiales para aprobar préstamos sin seguir las normativas, se han convertido en cómplices de este sistema corrupto. Mientras tanto, los agricultores que necesitan apoyo se encuentran atrapados en una burocracia que parece diseñada para mantenerlos en la miseria.
*La Llamada a la Acción*
La corrupción y el desvío de recursos públicos son una traición a la confianza del pueblo dominicano. Es inaceptable que, mientras los verdaderos productores agropecuarios pasan necesidades, los políticos del PRM se beneficien con préstamos que deberían estar destinados a quienes realmente lo requieren.
*Conclusión: Un Llamado a la Responsabilidad*
La indignación debe convertirse en acción. La lucha contra la corrupción y la injusticia social es responsabilidad de todos. No podemos permitir que la «nueva política» se convierta en un sinónimo de impunidad y retroceso. Exigimos transparencia y equidad en la distribución de los recursos, así como un verdadero compromiso con los pequeños y medianos productores que son el corazón de nuestra economía.
La lucha apenas comienza, y cada uno de nosotros debe ser parte de este esfuerzo. ¡Basta de hipocresía! ¡Es hora de actuar!
