domingo, 19 de abril de 2026
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Gagá sí: colectivos rechazan exclusión cultural planteada por Roberto Salcedo

Sobre el gagá como expresión cultural, espiritual y patrimonial del pueblo dominicano.

Fuente externa

as organizaciones, colectivos y personas firmantes expresamos nuestra profunda preocupación y firme rechazo ante las recientes declaraciones del Ministro de Cultura de la República Dominicana, Sr. Roberto Salcedo, en las que se plantea que el gagá no forma parte de la agenda cultural integral del país. Afirmar que una manifestación cultural viva, histórica y profundamente arraigada en las comunidades no es prioritaria no constituye una simple opinión institucional, sino una postura que evidencia una jerarquización cultural excluyente, sustentada en lógicas históricas de invisibilización de las expresiones afrodescendientes, populares y comunitarias.

Ante esta situación reafirmamos con claridad que el gagá es una expresión constitutiva de la cultura dominicana. No se trata únicamente de una manifestación festiva o folklórica, sino de un sistema cultural complejo que articula espiritualidad, organización comunitaria, memoria histórica y prácticas rituales profundamente vinculadas a los ciclos naturales. Su desarrollo se encuentra asociado al calendario de la primavera y, en muchos casos, al ritmo del calendario lunar, en correspondencia con otras tradiciones religiosas del mundo que organizan sus ritualidades en función de los ciclos de la naturaleza. En este sentido, el gagá expresa una cosmovisión que conecta lo humano con lo espiritual, lo comunitario con lo territorial y lo ancestral con lo contemporáneo.

El gagá tiene sus raíces en los bateyes azucareros de la República Dominicana, espacios históricamente habitados por comunidades afrodescendientes y trabajadores migrantes, donde se configuraron formas de vida marcadas por la explotación laboral, la exclusión social y el racismo estructural. En estos contextos emergieron prácticas culturales de resistencia que hoy constituyen parte fundamental del patrimonio cultural dominicano.

Negar el gagá implica, en consecuencia, negar la historia de los bateyes y la memoria de las comunidades que han sostenido durante décadas la industria azucarera del país, así como invisibilizan los aportes culturales de las poblaciones afrodescendientes.

El gagá ha sido ampliamente investigado y documentado por investigaciones científicas, etnográficas, históricas, sociológicas y antropológicas que reconocen su relevancia dentro del entramado cultural dominicano. La antropóloga June C. Rosenberg, en su obra El Gagá: Religión y sociedad de un culto dominicano (1979), demuestra que el gagá constituye una expresión profundamente arraigada en la sociedad dominicana, practicada por comunidades vinculadas históricamente a los bateyes, y que representa una forma de identidad, memoria y resistencia.

Por su parte, el antropólogo José Francisco Alegría Pons, en Gagá y Vudú en República Dominicana (1993), analiza las relaciones simbólicas, religiosas y culturales de esta práctica dentro del sistema de religiosidad popular afrocaribeña. A estas contribuciones se suman diversos estudios etnomusicológicos y antropológicos que coinciden en señalar que el gagá surge de procesos de sincretismo cultural entre pueblos africanos, haitianos y dominicanos, consolidándose como una expresión propia del territorio nacional.

Asimismo, investigadores dominicanos de diferentes épocas como Fradique Lizardo, Dagoberto Tejeda, Carlos Esteban Deive, Carlos Andújar, Soraya Aracena y Jonathan De Oleo han investigado el gagá y sus transformaciones, reconociendo su valor como parte integral de la cultura nacional.

El Estado dominicano posee obligaciones claras en materia de protección y promoción de la diversidad cultural. En el ámbito internacional, la República Dominicana es signataria de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO(2003), la cual reconoce que las comunidades son las portadoras legítimas del patrimonio cultural y establece el deber de los Estados de garantizar su salvaguardia sin discriminación.

En el plano nacional, la Ley No. 41-00 de Cultura establece la responsabilidad estatal de proteger la diversidad cultural, mientras que el artículo 64 de la Constitución de la República Dominicana consagra el derecho de toda persona a participar libremente en la vida cultural de la nación. En este marco, excluir el gagá de la agenda cultural no solo representa una omisión institucional, sino también una contradicción con los compromisos legales asumidos por el Estado.

Sobre la legitimidad del gagá, es importante tener claro que no necesita ser validado por el Estado para existir ni requiere reconocimiento oficial para sostener su vigencia como práctica cultural viva. Su legitimidad proviene de las comunidades que lo practican, lo transmiten y lo resignifican a lo largo del tiempo. Los patrimonios culturales no emergen de decretos ni de certificaciones institucionales, sino de los procesos históricos, sociales y simbólicos que les dan sentido en la vida de los pueblos.

El gagá constituye una expresión de religiosidad popular afrodescendiente en la que se integran ritualidad, espiritualidad, música, danza y organización comunitaria. En ella convergen sistemas de creencias, formas de conocimiento ancestral y mecanismos de cohesión social. La dimensión religiosa y la dimensión cultural del gagá son inseparables, formando parte de una misma realidad que articula identidad, territorio y memoria colectiva.

Las declaraciones del actual Ministro de Cultura que excluyen al gagá de la agenda cultural reproducen formas de racismo institucional, en tanto desvalorizan expresiones culturales vinculadas a poblaciones afrodescendientes y a sectores históricamente marginados.

Este posicionamiento refuerza la invisibilización de prácticas culturales fundamentales para la identidad nacional y desconoce tanto su valor histórico como su vigencia en el presente. Asimismo, contradice los principios de inclusión, diversidad y respeto que deben regir las políticas culturales en un Estado democrático.

En consecuencia, demandamos el reconocimiento del gagá como expresión cultural y espiritual dominicana, su inclusión en las políticas culturales públicas, el cese de prácticas institucionales que promuevan su estigmatización o exclusión, el respeto a las comunidades que lo sostienen y transmiten, y la implementación de políticas culturales inclusivas, participativas y antirracistas que reflejen la diversidad real del país.

Reafirmamos finalmente que la cultura afrodominicana como el gagá nunca ha pedido permiso y no necesita permiso para existir, siempre ha cimarroneado y resistido a pesar del racismo y el colonialismo, es por esto que exigimos respeto. Se trata de una práctica viva que encarna memoria, espiritualidad y resistencia, y que forma parte esencial del tejido cultural de la nación dominicana.

Firman:
Gagá Batey Los Jovillos – Maria Santa Candido.
Asociacion Dominicana de Gaga (ADOGA) – Franklin Ávila
Gagá San Luis -Blas Sánchez.
Gagá Tisen el Gallo.
Gagá canutillo- Franci Sibarita.
Gagá Rompe Corazones.
Gagá Labala.
Gagá Fernando Bosuo.
Gagá Sentili – Sentili Pierre.
Gagá Chichibaraco -Daniel Charles.
Gagá Batey 4.
Gagá Jagui.
Gagá lapusie – Juanguima Yan.
Gagá Makaya – Fransisco Sentimos.
Gagá Yan Bávaro.
Gagá Jaove -Jaove Higuey.
Gagá Caliente -Dionicio Morena.
Gagá Tibollota -Lucrecia Joseph.
Gagá Tirante y Papilon.
Gagá Canecion.
Gagá villa Altagracia -Richard E. feliz.
Gagá la 30 – Miguel Angel Welch.
Gagá ezili -Andy Barris.
Gagá Chicharrones -Martire Miniel.
Gagá el Gran Jefe Gamboa -Carlos A Pequero.
Gagá Andre la Flores San Luis.
Gagá Los Estantes.
Gagá la ceja -Pedro F. Catano.
Gagá la M Nueva Generación.
Gagá Apolinar Bosuo -Apolina.
Gagá Julio y Junior.
Gagá Kanso Fe -Beten.
RD Antirracista.
Mujeres Sociopolíticas Mamá Tingó.
Plataforma cultural FolkloreRD.
Columna Kalunga.
Acción Afro-Dominicana.
Grupo de Trabajo Justicia Reproductiva RD
Asi Soy Arte y Cultura CImarrona.