Sociales

Malos ejemplos en la celebración del Día de Duarte en SDE

Por Robert  Vargas
Las autoridades deben cuidar los  ejemplos que dan a la juventud, sobre todo, en ocasiones tan especiales como la celebración del día del natalicio del patricio Juan Pablo Duarte. Es necesario ser cuidadoso con lo que se dice y la forma en que se dice, puesto que esto impacta en los jóvenes para bien o para mal.

Ayer, algunas de las autoridades de Santo Domingo Este que encabezaron los actos en honor a Duarte, quizás sin proponerselo, descuidaron las formas. Eso no fue bueno, porque allí estaban esos chiquillos que, a lo mejor creen que esa es «la forma correcta» de actuar o de decir las cosas.

Son los mismos niños y adolescentes, a los cuales, si usted pone una mueca en la cara, saca el pecho, estira hacia atrás las piernas y los brazos y les grita:

-«¿Qué, qué?», 

Ellos responderán al unísono 

-«¡Siete pollo!».

Tomando en cuenta lo que sucede en nuestra sociedad actual, los líderes deben cuidar las formas y su léxico, para que los niños no sigan imitando lo malo, sino lo bueno.

A lo mejor esto que escribimos no le gustará a alguien. 

Eso es problema suyo.

Pero si no fueran líderes y funcionarios pagados con los impuestos de la población, entonces quizás ni para allá miraríamos.

Además, estas críticas públicas deben aprovecharlas para corregir lo que esté mal.

Recuerdo que cuando Juancito inició su gestión de diez años era un tipo tímido, a quien le sudaba el rostro y las manos en abundancia cuando daba sus discursos con su voz aflautada.

Con el tiempo y siguiendo algunas directríces de expertos, Juancito se superó a sí mismo.

Al final era otra persona.

Vamos al grano.

Ayer el gobernador de la provincia Santo Domingo, Juan Frías, volvió dejar mucho que desear al dar su discurso.

No hay maneras de que el hombre pueda expresarse con la propiedad que le corresponde a una persona con su jerarquía.

Por suerte ayer llevó su discurso escrito.

Aún así, fue un pésimo ejemplo para los estudiantes que le escuchaban.

El hombre es incapaz de de leer con la dicción, la entonación y la fluidez correcta. Además, con facilidad se salta el texto escrito pretendiendo dárselas de intelectual y, sin querer, se convierte en el hazme reír de muchos.

Cuando Frías se para ante el público para dar un discurso muchas personas no están atentas al contenido de lo que dirá, de su mensaje, sino al momento en que «meterá la pata».

Ayer, el gobernador se «esmeró» y «metió la pata» más pronto de lo esperado:

-«Hoy, 26 de enero del año 1813, la República Dominicana celebra con …».

El tipo nos llevó en viaje vertiginoso hacia el pasado. En un «santiamen» nos trasladó a todos al año 1813!  

Podría tratarse de un lapsus, pero no; el hombre casi siempre comete algún error. Parece ser el más despistado de todos los funcionarios en la provincia Santo Domingo.

No solo eso, sino que a Frías parece que se le hace difícil mencionar algunas consonantes donde corresponde, sin mencionar su descuido permanente en el uso del  «número», cuando tiene que hacer referencia en plural a algunas situaciones.

Su caso no es el mismo del ex presidente Antonio Guzmán, que no podía pronunciar la letra «r» debido a dificultades físicas propias.

Lo de Frías parece que es por haraganería y descuido.

El asumió el cargo tras la llegada por primera vez a la Presidencia de Danilo Medina.

Siempre ha sido igual.

Errático en sus discursos y, por lo general, llega tarde a muchos actos.

¿No tiene el presidente Medina a alguien mejor para ser gobernador de la provincia más grande del país? ¿Alguien del cual los pobladores de esta provincia pudieran sentirse orgullosos? ¿Con un poquito más de luces?

Pero, como parece ser que no hay nadie mejor que él para el cargo, entonces el propio Frías debería ser diligente  y aprender a leer con un maestro de locución.

También podría pagarle un curso a Dío Astacio para que le enseñe el uso del lenguaje corporal y le ayude a hacer mejores inflexiones en la voz para no hacer sus discursos tan aburridos además de difíciles de entender, en ocasiones, porque casi tartamudea.

Yo estoy segurísimo de que, si él fuera alumno de la profesora Lockward en el Liceo Vespertino Ramón Emilio Jiménez, reprobaría la materia de Español, porque con ella era obligatorio aprender a leer.

Su forma de lectura no es un buen ejemplo para los y las estudiantes que allí estaban.

El caso del alcalde Alfredo Martínez también tiene sus particularidades.

Es claro que él hace esfuerzos para hacerlo lo mejor posible.

Sin embargo, debe apurar el paso.

Él no es un tipo cualquiera. Es el líder del municipio Santo Domingo Este.

También debe aprender a leer los discursos con la fluidéz, dicción y entonación correctas.

No estaría demás que siga el ejemplo de Juancito y se pague algunos instructores.

No es obligatorio que él llegara al cargo dominando esos aspectos de la comunicación, pero ya que será el síndico hasta el 16 de agosto del año 2020 y probablemente (según el regidor Rafael Hernández) hasta el 2024, entonces sería conveniente que lo haga lo mejor posible para que el municipio completo se sienta orgulloso de su líder.

Por ahora, su lectura de los discursos deja mucho que desear. Debe prestar atención a esas consonantes para que sus mensajes lleguen mejor.

Cada vez que él cambia una «r» por una «l«, o «se come una s» esto se convierte en un ruido que obstaculiza la comunicación correcta del mensaje. Y ese no es el punto. Lo ideal es que sus mensajes lleguen a los receptores tal como él los concibe. Sin ruidos.

Sus asesores deberían decírselo directamente, pero dudo que lo hagan porque temen que los cancelen.

Por cierto, puede solicitarle ayuda a la maestra Jacinta Estevez, quien es la Vice Alcaldesa de SDE, y tiene su despacho en el cuarto piso del Palacio Municipal, al lado del suyo.

Jacinta es buena maestra. Yo se la recomiendo.

Aún está a tiempo de aprender.

Si quiere, sino allá él, que bastante grandecito que es.

El acto lo salvó ayer la Procuradora Fiscal Raquel Cruz, quien habló en representación  de la Fiscal Titular de la provincia Santo Domingo, Olga Diná Llaverías.

Lo de ella fue distinto. 

Correcta dicción, fluidez y entonación del discurso.

Esto hizo perfectamente comprensible el contenido de su mensaje.

Tanto Martínez como Frías deberían observar la comunicación  corporal de Cruz para que aprendan de ella.

También deberían escuchar el discurso para que se percaten de la importancia del uso correcto de los recursos comunicacionales que les mencionamos líneas arriba.

Después de todo, Santo Domingo Este es nuestro municipio y debemos construirlo entre todos.

Les dejo los tres discursos para que ustedes hagan la comparación de que corresponda.

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