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(Video) Tres mil pesos hicieron lo que cuatro mil millones no: tapar un hoyo en Los Trinitarios II

Por Cinthia Polanco

En Los Trinitarios II, en Santo Domingo Este, una tapa rota en plena acera estuvo a punto de provocar una tragedia. Andrés del Orbe, un ciudadano no vidente que transitaba como cada día por esa vía para dirigirse a sus quehaceres, cayó en un hoyo que pudo costarle la vida.

Plinio Llavería explicó que Orbe cayó por una tapa en mal estado y que “estuvo a escaso tiempo de perder prácticamente la vida”. Golpes en brazos, piernas y en la rótula fue el saldo inmediato. Pero el saldo real es más grave: una gestión municipal que cobra arbitrios, maneja miles de millones y no garantiza lo mínimo: aceras seguras para sus munícipes.

Según los denunciantes, el caso fue enviado mediante un video al despacho del alcalde. Aun así, no hicieron nada. El material mostraba con claridad el peligro que representaba esa tapa rota en plena acera, pero la advertencia fue ignorada.

“Para eso el ayuntamiento recauda sus arbitrios”, recordó Llavería. No para la chercha mediática ni para la promoción personal, sino para resolver los problemas reales de la gente, los que están en la calle y no en las redes.

Pasaron horas. Luego días. Después semanas. Y no pasó absolutamente nada.

Ante la inacción oficial, la comunidad hizo lo que el cabildo no quiso hacer: reparar el hoyo. El costo rondó los tres mil pesos. “Eso no es nada”, subrayó Llavería, comparándolo con los millones que el alcalde destina a publicidad. Tres mil pesos frente a un presupuesto municipal que ya ronda los cuatro mil millones. Y aun así, el discurso es el mismo: “no hay recursos”.

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La pregunta cae sola: ¿en qué se está yendo el dinero?

Andrés del Orbe narró cómo logró salvarse de que el hoyo lo tragara y lo ahogara en el agua acumulada.

Explicó que conocía el peligro, que cada día lo buscaba con su bastón para esquivarlo, pero esta vez la tapa se levantó y cedió bajo sus pies.

“La suerte fue que pude abrazarme de la tapa y eso evitó que yo me fuera”, relató. Ese reflejo le impidió caer por completo en el hoyo, que estaba lleno de agua por las lluvias recientes, otra evidencia del descuido municipal y la falta de limpieza en los imbornales.

 

Su testimonio retrata la realidad diaria de las personas no videntes en Santo Domingo Este: aceras invadidas, hoyos abiertos, talleres improvisados, tarantines y cruces imposibles que dificultan el libre tránsito. No fue el único que cayó en ese hoyo. Otros vecinos también resultaron afectados.

Orbe denunció que en el sector existen más puntos similares. “He durado hasta 15 minutos esperando que alguien me ayude a cruzar”, afirmó.

“¿Para qué se hacen síndicos, para engañar al pueblo?”, enfatizó.

Francis Martínez, representante de la comunidad no vidente, confirmó que la solución no vino del cabildo, sino del compromiso asumido fuera del palacio municipal. “Plinio Llavería se comprometió y está cumpliendo”, dijo, agradeciendo que al menos alguien asumiera la responsabilidad que la alcaldía evadió.

El doctor Mario J. Sedano fue más lejos. Aseguró que en Santo Domingo Este hay dos alcaldes: el de los medios, donde todo está perfecto y el municipio es color de rosa; y el del palacio municipal, “un señor que no ve, no oye ni entiende”. No es ciego, porque ve. No es pobre, porque tiene presupuesto.

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Entonces vuelve la pregunta incómoda, la que nadie responde desde el cabildo: ¿qué se está haciendo con el dinero del ayuntamiento?, dijo.

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