
Por Milly Peralta
n esta era digital, donde cualquiera puede escribir lo que se le plazca y a su vez, repetir cosas que lee o escucha, sin bases ni fundamentos, dejando florecer la ignorancia que hay en su cerebro y plasma en cualquier plataforma o un papel, deja mucho que desear.
Recuerdo que, para mis tiempos de aprendizaje, no digamos los tiempos porque eso deduciría mi edad y en eso no estamos por el momento, la manera de buscar información e instruirse, era a través de enciclopedias o en mi caso, el dichoso diccionario Pequeño Larousse, ese diccionario que, con imágenes ilustradas, era un mundo abierto a conocimiento y aprendizaje.
Pero aun teniendo formas más sencillas de indagar y buscar información, con solo buscar en un buscador en la internet, muchos prefieren repetir lo que escuchan o leen, dejando muy en claro la ignorancia plasmada, pero que tristemente otros repiten y repiten, formando una bola de nieve que se acrecienta según pasan las horas y los días.
A dónde voy con esta amplia introducción, que es tan indignante que aún en estos tiempos, muchas personas justifiquen las deportaciones de los dominicanos, en este caso en Puerto Rico (hablo de la Isla porque fue el lugar donde viví por 25 años y es el que mayormente conozco, pero sin dejar de lado que he leído de personas de diferentes países, repetir lo mismo), argumentando que lo mismo hacemos con los haitianos. Es un tema tan trillado y que se repite y repite, queriendo enmascarar su racismo en las venas, justificando sin hechos ni fundamentos sus pobres argumentos.
Tan sencillo que es buscar y profundizar un poco en la historia; sí, la historia que nos ha unido con el vecino país, esos 22 años en los cuales fuimos ocupados por los haitianos y por el cual, celebramos con gallardía y entusiasmo cada año el aniversario de nuestra gloriosa independencia nacional. Un episodio marcado por la valentía y el decoro, que colocó en su puesto a los ocupantes y ejecutores de atroces crímenes contra la población dominicana en sus campañas militares y de ocupación.
Pero en esto, también podríamos decir penosamente y de manera no generalizada, la falta de amor y patriotismo que muchos no tienen en la isla (Puerto Rico), la cual nosotros en la República Dominicana, lo vivimos de una manera muy orgullosa. Y que históricamente hemos defendido y defenderemos nuestro país de cualquier potencia extranjera. Y ese patriotismo les corre por las venas a cada dominicano, y que no importa el lugar en donde se encuentre para proclamarlo a viva voz, como emblema de sus orígenes.
Y cómo no amar nuestro país y sentirnos orgullosos de haber nacido en sus tierras cálidas, donde con baños de sangre hemos defendido nuestro territorio y con orgullo relato que mi padre fue uno de ellos, algo que inculcó en mí y por lo cual, donde quiera que voy, proclamo a todo pulmón, soy originaria y orgullosamente de la República Dominicana.
Para finalizar, la tecnología nos da un mundo de posibilidades para el conocimiento, usemos esto para un aprendizaje constante, dejando de lado la mediocridad, el fanatismo infundado en la ignorancia y enriquezcamos nuestro cerebro y consciencia para aprender de otras culturas, su historia, sus luchas, que de esta manera podamos hablar con base y fundamento, dejando de lado la ignorancia colectiva.
Y por último, infinitas gracias a cada persona que ha tomado su tiempo para leer mis artículos, en los cuales sigo con un aprendizaje constante de una pasión que estaba escondida y que florece día tras día, que es la escritura.
Hasta pronto
