
Por Elso Martínez
La política dominicana atraviesa una nueva etapa de reconfiguración. Dos años después de las elecciones presidenciales de 2024, los principales estudios de opinión comienzan a reflejar cambios significativos en el comportamiento electoral y en la percepción de los partidos políticos. En ese contexto, la más reciente encuesta Gallup–Diario Libre de mayo de 2026 confirma una realidad política difícil de ignorar: el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) es la organización política que más ha crecido desde las elecciones de 2024 hasta la actualidad.
Los números son contundentes. Mientras el Partido Revolucionario Moderno (PRM) cayó de 57.16 % en las elecciones de 2024 a 30.4 % en mayo de 2026, y la Fuerza del Pueblo descendió de 29.33 % a 19.6 %, el PLD pasó de 10.21 % a 19.5 %, registrando un crecimiento de 9.29 puntos porcentuales, el mayor avance entre las principales fuerzas políticas del país. En apenas dos años, el PLD prácticamente ha duplicado su nivel de simpatía electoral.
Este crecimiento no puede interpretarse como un simple accidente estadístico ni como una consecuencia automática del desgaste del gobierno. Lo que reflejan las encuestas es la capacidad del PLD para reorganizarse, reconstruir su estructura y reconectarse con sectores importantes de la sociedad dominicana. Y dentro de ese proceso, la figura de Danilo Medina ha jugado un papel determinante.
La Gallup–Diario Libre ubica a Danilo Medina como la segunda figura política con mayor favorabilidad nacional, alcanzando un 59.5 % de valoración positiva, apenas 1.3 puntos por debajo de David Collado, actual ministro de Turismo y figura del oficialismo. El dato adquiere mayor relevancia si se toma en cuenta que Medina no ocupa ningún cargo público ni dispone de los recursos del Estado para proyectar su imagen.
A diferencia de otros liderazgos construidos desde el poder gubernamental, la figura de Danilo Medina se ha fortalecido desde la oposición, apoyándose en el trabajo político territorial, la defensa pública de temas sensibles y la capacidad de cohesionar una organización que en 2024 enfrentó el peor resultado electoral de su historia.
Durante 2025 y 2026, Medina asumió el rol de principal articulador político del PLD. Sus intervenciones públicas marcaron agenda nacional en debates sobre el sistema de salud, la seguridad social, la crisis económica, la situación agropecuaria y la política fiscal del gobierno. Su liderazgo permitió mantener cohesionada la estructura partidaria en un momento donde muchos pronosticaban el colapso definitivo de la organización.
Sin embargo, el crecimiento del PLD no descansa únicamente en la figura de su presidente. También responde a un proceso interno de renovación política y organizativa impulsado a través del X Congreso Ordinario “Reinaldo Pared Pérez”, celebrado en 2024. Dicho proceso permitió renovar estructuras, incorporar nuevos dirigentes y proyectar una imagen de reorganización institucional en contraste con los conflictos internos que afectan actualmente tanto al PRM como a la Fuerza del Pueblo.
Otro elemento que explica el reposicionamiento peledeísta ha sido la consolidación de una oposición más estructurada y técnicamente articulada. Las ruedas de prensa periódicas, los posicionamientos sobre temas económicos y sociales, y el trabajo sectorial desarrollado en distintas áreas permitieron al PLD construir una narrativa política enfocada en problemas concretos de la población, como el alto costo de la vida, la inflación, el deterioro de los salarios, la crisis del sistema de pensiones y la creciente informalidad laboral.
La encuesta también evidencia un dato estratégico de enorme importancia: ningún partido tiene hoy condiciones para ganar cómodamente en primera vuelta en las elecciones de 2028. El desgaste del gobierno, la incertidumbre sucesoria dentro del PRM y las tensiones internas en la Fuerza del Pueblo han abierto un escenario político más competitivo, donde el PLD aparece nuevamente como una fuerza con capacidad real de crecimiento.
En ese contexto, el liderazgo de Danilo Medina emerge como uno de los principales factores de estabilidad y reconstrucción partidaria. Su capacidad para mantener unidad interna, reorganizar la maquinaria política y reposicionar al PLD en el debate nacional ha sido decisiva para el avance reflejado en las encuestas.
La política dominicana parece entrar en un nuevo ciclo. Y si algo muestran las mediciones recientes, es que el PLD ha dejado atrás el momento de repliegue posterior a 2024 para convertirse nuevamente en un actor central del escenario político nacional.
