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En varias zonas boscosas de Alemania —Baviera, Baden‑Wurtemberg, Renania‑Palatinado, Turingia y Sajonia— aún persisten rastros de contaminación radiactiva casi 40 años después del desastre nuclear de Chernóbyl (Ucrania), ocurrido el 26 de abril de 1986. La tragedia liberó materiales radiactivos a la atmósfera que, transportados y depositados por la lluvia, llegaron de forma desigual a distintas regiones alemanas.
Ese legado sigue afectando a algunos jabalíes. que presentan contaminación por cesio‑137, un isótopo radiactivo que puede volver su carne no apta para el consumo humano. Según el diario alemán Bild, varios ejemplares superan el límite permitido, fijado en 600 becquerelios por kilogramo. Por ello, se prohíbe comercializar las piezas y, a cambio, la Oficina Federal de Administración (BVA, por sus siglas en alemán) ofrece indemnizaciones a los cazadores.
Las compensaciones ascienden a 204 euros (240 dólares) por cada jabalí adulto y 102 euros (120 dólares) por cada cría. Con base en el número de pagos otorgados por el organismo federal, de acuerdo con cifras obtenidas por Bild, en 2025 se abatieron 2.927 jabalíes debido a niveles excesivos de radiación. Ese año, se detectaron 3.099 de esos mamíferos contaminados en toda Alemania. En 2022 y 2020 las cifras fueron aún mayores: 7.539 y 7.235.
La Oficina Federal de Protección Radiológica señala que las áreas con mayor deposición de cesio‑137 incluyen bosques, humedales y zonas alrededor de Mittenwald y la región de Berchtesgaden, en Baviera. En Baden‑Wurtemberg, durante la temporada de caza 2024-2025, se registraron mediciones elevadas en jabalíes: 4.005 y 5.362 becquerelios/kg.
El cesio‑137 tiene una vida media de unos 30 años; por ello, aproximadamente el 40 % de lo medido en 1986 aún permanece. En los bosques, las plantas —y especialmente los hongos— lo absorben, y los animales que se alimentan de ellas, como los jabalíes, que consumen muchas setas, pueden acumular niveles altos. En cambio, en suelos agrícolas el cesio queda ligado a minerales arcillosos y las plantas apenas lo absorben, lo que mantiene consumibles los productos agrícolas en toda Alemania, según esa misma oficina.
