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Alfredo Martínez agita el puño frente a sus críticos

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Actualizado el: 5 marzo, 2021 - 9:04 AM (-04:00)

Por Robert  Vargas
El pasado día martes, el alcalde de Santo Domingo Este Alfredo Martínez, aprovechó su discurso de toma de posesión para mostrar el puño derecho a sus críticos y segundos más tarde abrió los brazos de par en par, como “un hombre de Dios”, para decir que “estas manos darán lo mejor para la gente”.

Su discurso mostró al municipio a dos Alfredo Martínez distintos.

El primero, de discurso sosegado, tranquilo, dispuesto a llevar confianza a los munícipes.

El segundo fue el tipo ardiente, fogoso y dispuesto a responder  con el puño “las piedras” que le disparen como proyectíles sus críticos.

¿Cuál de los dos impresiona más?

¿Con cuál lleva mejor su mensaje al municipio?

Alfredo Martínez
Alfredo Martínez

El Cañero se está inaugurando en una nueva etapa de su exitosa vida política personal, pero de la cual no puede mostrar grandes logros de cara al municipio, al menos no en sus 14 años de legislador.

Quizás soy un ignorante de las actividades del Congreso Nacional, pero sus ejecutorias congresuales, si las hubo, no fueron muy publicitadas a lo largo de los 14 años en los que fue diputado.

Quizás el Congreso Nacional aprobó uno, dos, tres, cuatro….o Xs proyectos de leyes sometidos por Martínez.

Yo, sin embargo, no los conozco.

Ninguno.

Ni uno solo.

Me gustaría que los responsables de construir su imagen nos envíen las leyes que fueron aprobadas tras ser sometidas por él, nosotros  las publicaremos y así el municipio sabrá que  El Cañero fue un legislador productivo, no una persona que limitó a levantar o bajar la mano.

Durante esos 14 años, en ningún momento recuerdo que él se viera sometido a críticas ni a elogios por parte de le prensa nacional.

No recordamos que participara en debates de alto interés nacional.

No digo que no participara, sino que no lo recordamos.

Ahora será distinto.

Lo que él haga o deje de hacer será del interés del millón de habitantes de Santo Domingo Este.

Es el nuevo líder del municipio.

El importará no por ser Alfredo Martínez (El Cañero), sino porque sus acciones afectarán los intereses de cientos de miles de personas.

Tan simple como eso.

Así, él deberá aprender a comunicar sus propósitos para que la población del municipio pueda entenderlo.

Los códigos comunicacionales que use deberán ser claros y no dejar espacios para las dudas.

Eso significa, entre otras cosas, que deberá medir muy bien cada palabra que diga, como la diga y en cuáles circunstancias lo haga. (Recordemos el “baño de sangre”)

Si sube el tono de voz, si lo baja, si abre los ojos en forma desmesurada, si levanta el puño o abre las palmas de las manos.

Deberá cuidar cada detalle puesto que no le estará hablando a personas analfabetas, sino a gentes de distintos niveles sociales, económicos y políticos.

En Santo Domingo Este no se le teme a fulano o sutano porque este sea una persona “grande”;  tenga buenas relaciones con los guardias de San Isidro, o ande con un ejército que cuide su seguridad a cada paso.

Aquí no va eso.

De lo que se trata es del convencimiento, la persuación y la comunicación efectiva para que entre todos nos entendamos.

Todo esto lo digo porque el martes pasado vi a dos Alfredo Martínez distintos.

El primero era un tipo didáctico, que se esforzaba en dar a entender su proyecto de gestión.

Habló de seguridad ciudadana, de mesa de seguridad, de inversión, de educación, de higiene y otros temas de altísimo interés para el municipio.

Sin embargo, y sin que pocos entendieran el porqué, él le dio un giro a su discurso corporal y sonoro.

Comenzó a subir en forma exagerada el tono de voz y a agitar el puño derecho en forma amenazante una y otra vez en pocos segundos.

Incluso, cuando concluyó abriendo los brazos para decir que sus manos estaban para servir a la gente, para dar lo mejor a la gente, parecía que estaba listo para pelear contra el mundo.

O sea, concluyó su discurso en forma agresiva, extremadamente agresiva.

Su líder, Danilo Medina, nunca ha recurrido a la violencia verbal ni al uso de códigos gestuales que den la sensación de que promueven la violencia.

Tampoco Leonel Fernández, su otro líder, creo yo.

Es posible que a él le convenga tener a su lado a algún asesor, como el propio Juan López, para que le ayude en esa parte de la construcción de una imagen distinta a la que él muestra.

Si no, que llame a su amigo Roberto Rodríguez Marchena para que le ayude en esa tarea.

Es solo una sugerencia. Después de todo, con o sin fraude, ya es el alcalde de Santo Domingo Este.

Y este alcalde de cajeta, con la masiva demostración de fuerza militar y policial que dio el martes dentro y fuera del Palacio Municipal envió el mensaje de que se trata de un tipo débil que ve fantasmas y demonios por todas partes y que, en consecuencia, está dispuesto a aplastar a su críticos con la violencia de las armas si fuera  necesario.

Esa señal, no parece ser nada buena.

Sería bueno que él vea el vídeo de su discurso y luego asuma conclusiones.

Él decidirá lo que hará.

Juancito se hizo grande porque aprendió rápido.

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