domingo, 10 de mayo de 2026
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Algunos puntos sobre la Fe.

Por Quilvio Vásquez
Debemos aclarar algunos puntos sobre la fe. Primero, debo decir que la fe es quien crea a los dioses. La fe no solo da atributos a los dioses, sino que también regula tus acciones frente a la realidad.

Cuando alguien tiene fe en que este mundo fue creado por alguien o algo, esa fe le atribuye cualidades que dependen del hombre y sus circunstancias. Cualquier dios es una creación del ser humano, una creación del cerebro humano, que se produce debido a la impotencia del hombre y sus limitaciones para satisfacer sus necesidades, y siempre sujeta a su ignorancia sobre el porqué de las cosas.

Así surgieron el dios sol, la diosa luna, el dios del viento, de la lluvia, de la oscuridad… todos tienen en común fenómenos naturales inexplicables para ellos. En la evolución de la conciencia de las sociedades humanas, aparecían y desaparecían los dioses; cada dios tenía las características de cada pueblo.

En Grecia y en Roma había tantos dioses que hasta las prostitutas y los ladrones tenían sus propios dioses. En varias ocasiones, los egipcios, que también tenían muchos dioses, intentaron crear un dios único. Lo hicieron por un tiempo y adoraron al dios sol, pero con el cambio de emperadores, volvieron a adorar varios dioses, porque siempre el dios verdadero era el dios de los vencedores.

En la decadencia del Imperio Romano, con todos sus dioses desprestigiados, surgió un nuevo concepto del dios único. En boca de un filósofo llamado Jesús, era un nuevo dios que tenía fama de tener superpoderes. Lo llamaron Jesucristo. Los romanos lo escogieron como dios y se acabó eso de que cualquiera podía tener un dios diferente. El imperio creó la base religiosa y estableció un nuevo paradigma, una nueva fe.

El problema con la nueva fe es que necesita destruir la vieja fe para crecer. El imperio comenzó a matar a todo aquel que se creía con libertad de adorar a un dios diferente. Para hacer a Jesús dios, el imperio tuvo que matar a la mitad de Europa. Luego vino la conquista de América y destruyó todos los dioses de América porque el único dios verdadero era el dios Jesús, adoptado por el Imperio español.