sábado, 18 de abril de 2026
Santo Domingo Este: 25°C

Felito Rodríguez se estrena como presidente del PRD en SDE y hace una advertencia a los «cubiadores»

Por Robert Vargas
iense Usted lo que quiera de Felito Rodríguez. Lo que no podrá negar es que se trata de un tipo fiel a su Partido Revolucionario Dominicano.

Ayer fue juramentado en el cargo de presidente del PRD en Santo Domingo Este por el presidente nacional de la la organización, Miguel Vargas Maldonado.

En los tiempos difíciles es donde se sabe si una persona es fiel o no. Cuando el viento está a favor, no hay ningún problema.

Es imposible de ocultar: el PRD del año 2022 no es el mismo del 2020, y menos el de los años de gloria durante la dictadura ilustrada de Joaquín Balaguer, cuando la gente llevaba con orgullo la bandera blanca y el «jacho prendío».

Ahora de lo que se trata es de recuperar el prestigio del partido del otrora «buey que más jala».

Y en los hombros del ex regidor perredeísta en el ASDE está esa responsabilidad.

Miguel Vargas Maldonado
Miguel Vargas Maldonado

Miguel Vargas responde al gobierno ante sus denuncias de que la oposición financia las protestas populares

Ayer, minutos antes de ser juramentado Presidente del PRD, Felito trazó lo que será su línea de acción.

Cuando mencionaron su nombre, una multitud de asistente al acto de juramentación lo aplaudió con entusiasmo.

Esto significa que los perredeístas de la base confían en él y su forma de dirigir.

Ahora, le corresponde demostrar hasta dónde puede llegar para rescatar al PRD, luego que muchos lo abandonaron, tal como lo harán el día que el PRM no huela a poder.

Mientras tanto, ya le hizo una advertencia a los «cubiadores» que, según dijo están tratando de «sonsacar» a los dirigentes y militantes del PRD: «No somos responsables de lo que les pase».

¡Ah! Permítanos agradecer a Miguel Vargas la mención que hizo en ese acto de la cobertura que le estaba dando Ciudadoriental.com.

Esperamos volver a verlo en nuestra redacción.

En cuanto a Felito, él sabe que es una persona de la casa y que nuestras puertas están abiertas, en los tiempos malos y en los buenos también.