
Por Plinio Llaverías
esde el inicio de la actual gestión municipal en Santo Domingo Este, el municipio más grande del país ha quedado marcado por la improvisación y la incapacidad en el manejo financiero y de los servicios públicos. Lo que debería ser una administración enfocada en resolver problemas y garantizar calidad de vida, se ha convertido en un espectáculo de redes sociales que poco o nada aporta al bienestar colectivo.
La adicción a la autopromoción digital no puede ocultar la falta de planificación, la ausencia de proyectos y el deterioro de los servicios básicos. Mientras tanto, los ciudadanos enfrentan calles en mal estado, deficiencias en la recogida de basura, inseguridad en espacios públicos y una creciente frustración por la falta de respuestas reales.
Es necesario recordar a las autoridades del Ayuntamiento de Santo Domingo Este (ASDE) que los recursos que administran no son propiedad privada de ningún funcionario. Son fondos públicos, destinados a obras y soluciones que transformen la vida de la gente. Cada peso malgastado en francachelas, fiestas o gastos superfluos es un peso que se le arrebata a la construcción de multiusos, parques, aceras, rampas de accesibilidad, tapas , filtrantes, imbornales, iluminación y proyectos que podrían aliviar los múltiples problemas que cargamos como comunidad.
Hoy, lamentablemente, Santo Domingo Este se ha convertido en el hazmerreír del país. Pero esta situación no debe normalizarse. La ciudadanía exige transparencia, eficiencia y un compromiso real con el desarrollo. Gobernar no es posar para las cámaras es asumir la responsabilidad de conducir con seriedad el destino de un millón trescientos mil habitantes que merecen respeto y soluciones.
