
Fuente externa
Santo Domingo. R.D. En una rueda de prensa realizada en la Casa Nacional del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), la organización dio a conocer su posición sobre la propuesta de reforma impulsada por el Poder Ejecutivo). El PLD reafirma su compromiso con los principios democráticos y la defensa de los intereses nacionales, .
De igual forma el partido considera que la reforma es inoportuna y que busca desviar la atención de los problemas reales que enfrenta el pueblo dominicano, advirtiendo sobre los peligros y la falta de prioridad que representa en el contexto actual.
En su declaración, contenida en un documento, el PLD destacó que, en lugar de enfocarse en mejorar la calidad de vida de la población, la cual ha sufrido un marcado deterioro en los últimos años, el gobierno parece más interesado en desviar la atención de los problemas reales del país. Además, el partido denunció la falta de organización y el carácter populista de la reforma, señalando que este proceso representa un riesgo significativo para la estabilidad institucional.
El PLD advirtió que la propuesta, además de innecesaria, no constituye una prioridad para la nación en estos momentos, y responsabilizó al presidente Abinader de los posibles desvaríos que puedan surgir del proceso de reforma. La organización concluyó reafirmando su disposición a acompañar al pueblo dominicano en los reclamos que puedan surgir en respuesta a esta iniciativa, enfatizando la necesidad de respetar los criterios constitucionales en cualquier modificación de la carta magna.
Tiene a bien presentar la siguiente declaración:
REITERA su compromiso con los mejores valores éticos, institucionales y democráticos de la
sociedad dominicana y, en tal sentido, su decisión de respetarlos y hacerlos respetar en
cualquier circunstancia;
REITERA su profunda y decidida empatía con los más sanos intereses nacionales, en particular los de la mayoría de la población dominicana que, en los últimos cuatro años, ha conocido un grave deterioro de sus condiciones de existencia, no solo por el indetenible y salvaje incremento en los precios de los principales insumos, sino también por la estrepitosas caída en la calidad de los principales servicios públicos, todo lo cual se ha producido
ante la indolente mirada del gobierno nacional y en particular del presidente de la república;
PLANTEA que, ante la señalada situación, sin perjuicio de mejoras que siempre pueden
hacerse a las normas nacionales. Incluida la Constitución de la república, la reforma de
esta última no constituye una prioridad nacional en estos momentos;
INSISTE en que la mejora de las condiciones” de vida de la mayoría de la población dominicana debería ser la prioridad del gobierno nacional, así como de las principales fuerzas sociales y políticas del país.
EXPRESA su convicción de que la discusión de la propuesta de reforma constitucional en estos momentos constituye un esfuerzo — otro más de los muchos a los que nos ha sometido este gobierno en los últimos cuatro años— por desviar la atención del pueblo dominicano respecto de los asuntos que lo acogotan y desesperan;
DENUNCIA que, además de lo señalado, la propuesta de reforma constitucional presentada -como, por cierto, la gran mayoría de las acciones gubernamentales-, se plantea de forma improvisada y desorganizada, como evidencia la carta pública de la Procuradora General de la República en la que reveló que no había sido consultada en torno a la reforma del sector que ella preside;
SEÑALA, al hilo de lo anterior, que la propuesta de marras se plantea en términos populistas y propagandísticos en torno a la imagen del presidente de la república, y no responde a un ánimo sincero de atender, con rigor jurídico y político, los más acuciantes problemas institucionales, entre los que destacamos el descomunal incremento, inédito en la historia del país, del gasto en publicidad gubernamental, siempre para enaltecer, con un afán enfermizo,
la persona del presidente de la república, así como la aprobación de decenas de leyes importantes, muchas de las cuales tienden a operativizar los contenidos constitucionales y que, en virtud de las actuales mayorías políticas en manos del primer mandatario de la nación, deberían ser atendidas y ello sin dilaciones ni contratiempos;
SUBRAYA que la actual propuesta de reforma constitucional se realiza en el marco de una
estrategia propagandística como la señalada en el párrafo anterior y, peor aún, con el propósito
de denostar no sólo a la oposición política sino a todos aquellos que critiquen o se opongan a
ella;
ADVIERTE el riesgo que, a pesar de las rimbombantes declaraciones que, en el marco de la
señalada estrategia, acompañan a la propuesta, supone la apertura del actual proceso de
reforma constitucional. en relación con el cual nadie puede tener certeza de cómo va a terminar
y, por el contrario, sí muchas preocupaciones;
RESPOSABILIZA al presidente de la república, ideólogo de esta iniciativa y dueño de la
mayoría en la asamblea revisora, por los desvaríos y problemas que puedan resultar al
final del proceso de reforma;
PRECISA que, además de riesgosa, la propuesta de reforma presentada no es prioritaria
para la sociedad dominicana;
SUBRAYA, en abono de todo lo dicho, que, al analizar el contenido de la propuesta, se puede apreciar que ella es, en todo caso, intrascendente y. en tal sentido, innecesaria. en virtud de que la mayoría de los contenidos que ahora se plantean como una especie de salvamento de la nación dominicana ya han sido atendidos y se encuentran consignados en la norma suprema;
RECLAMA que en todo caso, la reforma de la Constitución se realice respetando los criterios
que, al respecto ella misma provee, aspecto este último particularmente relevante, en vista de las reiteradas advertencias que han vertido buena parte de los especialistas nacionales respecto de uno de los contenidos de la propuesta en el sentido de que su realización, en los términos que ella misma ha decidido que debería agotar un proceso posterior de aprobación mediante referendo; y
DECLARA su disposición para acompañar al pueblo dominicano en los reclamos que puedan suscitarse a propósito del resultado final de esta reforma.
