miércoles, 29 de abril de 2026
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Desde China a la Costa del Faro: y la importancia de invertir en publicidad

Por Milton Olivo
Una cámara gira lentamente desde la Avenida España hasta el Faro a Colón. Luego, el lente enfoca una moderna maqueta urbana donde se lee: Costa del Faro – Ciudad del Futuro. Frente a esa imagen, un grupo de jóvenes influencers dominicanos y extranjeros comparte contenido en vivo. El mensaje es claro: Santo Domingo Este quiere contarse de otra manera.

Y no es casualidad. Inspirados en modelos internacionales como el chino, la Alcaldía de Santo Domingo Este ha iniciado una ambiciosa campaña para posicionarse como una marca ciudad. La inversión ha generado críticas, pero también expectativas. ¿Puede una estrategia de imagen cambiar el destino económico y social de un territorio? La experiencia china dice que sí.

Lo que China nos enseña

En la última década, China ha invertido miles de millones de dólares no solo en infraestructura, sino en publicidad para conquistar su reputación global. Parte de su estrategia ha sido utilizar a influencers internacionales para mostrar un país moderno, seguro, avanzado y culturalmente vibrante. En ciudades como Shenzhen, Chengdú o Xi’an, esta inversión en publicidad y en estos creadores de contenido narran una historia muy distinta a la que normalmente ha mostrado la prensa occidental.

Los resultados son visibles: China ha logrado atraer no solo millones de turistas, sino también decenas de miles de inversionistas, emprendedores tecnológicos y eventos internacionales. Su narrativa digital se ha convertido en herramienta de desarrollo económico.

Costa del Faro: visión de futuro para Santo Domingo Este

La alcaldía de Santo Domingo Este ha entendido que no basta con construir calles o limpiar parques. Si se quiere atraer inversión extranjera, fomentar el turismo y generar empleo, hay que reposicionar la ciudad en la mente del mundo. Y eso se hace con marca, identidad y comunicación estratégica.

Costa del Faro es más que un nombre bonito. Representa una visión urbana donde el patrimonio histórico (como el Faro a Colón), la cercanía al Mar Caribe y la energía juvenil del municipio se combinan para construir una nueva narrativa. Una narrativa que compite no solo con otras ciudades dominicanas, sino con destinos internacionales que ya han invertido en su imagen.

¿Por qué invertir en imagen?

Los críticos señalan que hay prioridades más urgentes: seguridad, basura, transporte. Y es cierto. Pero lo uno no excluye lo otro. La inversión en una marca ciudad no es gasto superfluo, sino estrategia inteligente. Si se comunica con visión, sin duda traerá resultados reales:

  • Aumentar el interés de inversionistas inmobiliarios y turísticos
  • Atraer más eventos culturales y deportivos
  • Mejorar el orgullo local y el sentido de pertenencia
  • Impulsar nuevos negocios en zonas antes olvidadas
  • Así como China ha invertido en publicidad y utilizado influencers para mostrar sus ciudades al mundo, Santo Domingo Este también muestra su potencial invirtiendo en publicidad, creando una narrativa auténtica y bien dirigida.

No es solo publicidad, es posicionamiento

China no paga por likes: paga por influencia. No busca turistas de selfie rápida, sino presencia económica, interés geopolítico y transformación interna. Santo Domingo Este, guardando las proporciones, se ha propuesto adoptar esa lógica.

La campaña Costa del Faro busca precisamente eso: abrir las puertas a un nuevo tipo de desarrollo. La inversión en imagen es una forma de decir: “Aquí estamos. Tenemos historia, gente talentosa y una costa que vale oro”.

Conectarse con el mundo, empezar desde casa

La administración municipal es consciente que para que la marca ciudad funcione, -y trabaja para eso- debe comenzar por enamorar a su propia gente. Desde las escuelas hasta los taxistas, desde las universidades hasta los influencers locales. Si la gente de Santo Domingo Este no cree en su ciudad, nadie más lo hará.

Y que la inversión en imagen, debe ir acompañada de acciones concretas que se vienen ejecutando: embellecimiento urbano, mejora del transporte, seguridad en espacios públicos y oportunidades de emprendimiento. Solo así la marca Costa del Faro será creíble y poderosa.

Santo Domingo Este no puede seguir siendo “la ciudad dormitorio” de la capital. Tiene historia, costa, juventud, energía y futuro. Pero también necesita un relato. Un símbolo. Un plan. Y una imagen y es para lo que se invierte y se trabaja.

China lo hizo. Ciudades como Medellín, Dubái o Bilbao también lo han hecho. Ahora es el turno de Santo Domingo Este. La inversión en la marca Costa del Faro no es un lujo: es una apuesta por el futuro. Y toda gran transformación comienza con una buena historia e inversión.