
Por Carlos Rodríguez
a República Dominicana ha vivido una transformación económica notable en el 1996, posicionándose como uno de los líderes en crecimiento en toda la región. Sin embargo, la realidad de 2026 pinta un cuadro preocupante: el país enfrenta un estancamiento evidente, con un crecimiento que se sitúa entre 2.1% y 2.3%, por debajo de naciones como Nicaragua y Costa Rica. Este retroceso no solo es un número; se siente en el pulso de la economía cotidiana, donde la inflación se ha mantenido elevada, afectando de manera desproporcionada a los hogares de menores ingresos. La precariedad del empleo informal agrava la situación, dejando a muchos sin la capacidad de negociar ajustes salariales o acumular ahorros.
En un contexto donde la desigualdad se hace más palpable, es esencial mirar hacia el pasado. Juan Bosch, un referente de la literatura y la política dominicana, abordó en sus obras las raíces de la inequidad y la lucha por la justicia social. Su enfoque en la dignidad del ser humano y la necesidad de una verdadera democracia hace y deja un vacío en la actualidad. La gestión del gobierno de Luis Abinader está distendido ,alejado de los principios de esta composición social , priorizando promedios económicos sobre la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos. Las decisiones políticas que se centran en el crecimiento sin considerar el bienestar social están condenadas al fracaso.
Aún se añoran los tiempos en que los gobiernos del PLD lograban un equilibrio entre crecimiento económico y bienestar social, donde el progreso se traducía en una mejora tangible en las condiciones de vida de la población. La narrativa que se vivía entonces contrastaba con la sensación de rezago que hoy enfrenta el gobierno actual. Los esfuerzos por reducir costos logísticos y fomentar la competencia son críticas, pero se necesita de un compromiso genuino con la población para abordar las verdaderas causas del descontento.
Es urgente 🚨 dar otro enfoque en la discusión pública. Celebrar cifras sin contexto no es suficiente; es necesario entrar en la esencia de los problemas que afectan a la población. Reflejar y aprender de la visión de Bosch sobre la justicia podría servir como guía. Reconstruir la confianza en la política y en las instituciones, asegurando que el crecimiento económico beneficie a todos, es el verdadero desafío que enfrenta la República Dominicana en este nuevo milenio. Con un camino hacia la revitalización social y económica, se puede aspirar a un futuro donde los dominicanos vivan con menos presión y más dignidad.
