
Por Ramón Ant. Ocumarez P.
is hijos, traten de hacer todos los favores que puedan—si están a su alcance— pero también, traten lo menos posible de pedirlos; porque una persona que constantemente viva solicitándolos, se cree con derecho a súbditos; tornándose incompetente, necia, desagradable e indeseable; mientras, quienes no acostumbran a solicitarlos, cuando lo requiere, la persona solicitada hace todo lo posible por complacerlo.
De esta incomparable, inapreciable e intangible riqueza, es mejor tener activos y no pasivos
Solo esperen el favor de Dios. Si está en tu ayuda, lo hará a través de circunstancias convenientes al efecto o deseo, o por medio de gente, a veces desconocida, que podría decirse ángeles vestidos de gente, quienes se pondrán a tus órdenes.
Por eso, solo soliciten ayuda quizás, a un familiar o amigo de mucha confianza; repito, de mucha confianza, no a un conocido; de igual manera, tampoco rechacen a quienes quieran ayudarle.
Advertencia; no todos los favores, dineros o mujeres se pueden aceptar; a veces salen más caros que la solución; sobre todo si el solicitante posee riqueza material. Cuidado!, podría ser una negociación, no un favor; de ser una transacción comercial y está de acuerdo realizarla, acéptelo así y hágale saber al cliente o marchante la(s) condición(es) para que quede clara la reposición de la deuda tan pronto puedas y luego no te tilde de ingrato
Justamente una de la estrategia de los políticos y narcos es comprar voluntades a través de favores, dejando en vilo el agradecimiento a la posterioridad. El ingrato es enemigo de la historia, pues ella es un espejo donde él se ve horrible. Recuerda, se debe ser siempre agradecido pero nunca incondicional.
Muchas veces, el aprecio o valoración social es por lo que tengas (materialmente hablando), por lo que presumas tener o por lo que debas; si tiene posición cimera, tendrás “adeptos” en abundancia, al extremo que cualquier disparate que digas resultará una genialidad; un chiste malo será una gracia de estruendosa carcajada; si presumes tener (como es común en nuestra sociedad), tendrás hienas olfateándote como perro en carnicería; si debes, con maldiciones te buscarán donde te escondas
Y hablando de favores y promesas, decía un destacado jurista dominicano: ‘quien cree en promesa de político es igual a quien cree en amistades con guardias o amores con prostitutas”
