
Por Carlos Rodríguez
n un acto que revela no solo la tensión política, sino también una estrategia de control informativo para detener el sangrado del (PRM), la Junta Central Electoral (JCE) ha decidido restringir la publicación de encuestas electorales fuera del período legal, generando un debate profundo sobre la libertad de información y la transparencia democrática. La medida, que busca evitar la promoción anticipada y posibles ventajas indebidas, ha sido vista por sectores políticos como un intento del oficialismo de ocultar su verdadera situación electoral, en un momento en que las encuestas de 2024 proyectaban una imagen de fortaleza del gobierno hay si estaba permitido . La autoridad electoral, sin embargo, ha puesto en juego una especie de «escudo» normativo, recordando quizás las maquinaciones y estrategias que en la historia política dominicana, como en la obra de Juan Bosch, siempre han estado presentes en la arena pública.
Este movimiento recuerda aquella anécdota del propio Juan Bosch, quien en su obra «Ciencia y Política» relata cómo en los momentos más críticos de su vida política, la manipulación y la censura jugaron un papel decisivo en la percepción pública. Bosch, un pensador humanista y político astuto, advertía que «la libertad de prensa y expresión no es solo un derecho, sino una arma en manos del pueblo para conocer la verdad». La historia de su expulsión del poder en 1963 por oponerse a los intereses de quienes buscaban monopolizar la información hoy tiene vigencia en las decisiones de la JCE, que, en su afán por controlar la narrativa, corre el riesgo de convertir la política en una especie de teatro de sombras donde solo unos pocos deciden qué y cuándo debe conocerse.
La política dominicana ha sido escenario de episodios similares, donde la censura y la manipulación han buscado silenciar voces disidentes o distorsionar la realidad electoral. La historia del país nos recuerda aquel fatídico 1960, cuando un intento de censura a las publicaciones de Bosch casi impidió que sus ideas llegaran al pueblo, dejando en evidencia la importancia de mantener los canales abiertos para la información veraz. Hoy, en un contexto donde la percepción puede ser tan poderosa como la realidad, la prohibición de encuestas antes de julio de 2027 puede considerarse una estrategia que, si bien busca proteger la estabilidad del proceso electoral, también arriesga socavar la confianza ciudadana y el derecho a la información.
La decisión de la JCE revela una dinámica política marcada por la inteligencia y la astucia, pero también por la necesidad de recordar que en la política, como en la literatura de Bosch, la verdad y la transparencia son las únicas armas que garantizan una democracia saludable. Como dijo alguna vez Bosch, «la libertad no es un regalo, sino una conquista diaria», y en estos tiempos, la ciudadanía debe estar alerta para defender su derecho a conocer la realidad, sin que intereses oscuros la oculten tras cortinas de censura y manipulación. Solo así podremos construir un país donde la política sea un acto de servicio y no de control absoluto.
