viernes, 29 de mayo de 2026
Santo Domingo Este: 31°C

Colonialismo psicológico: nueva cadena de la esclavitud

Por Felipe Castro

l cumplirse 55 años del complotado asesinato de Maximiliano Gómez “El Moreno”, acontecido a sus 28 años en Bruselas, Bélgica, el 23 de mayo de 1971, este líder político nacional y antiimperialista consumado, se adelantó más de medio siglo en su pensamiento crítico, con su tesis titulada el “colonialismo ideológico”, en el que, planteaba que, el colonialismo ideológico, era la imposición de valores, creencias y estructuras culturales de una potencia dominante sobre una sociedad subordinada, que resulta en un proceso de enajenación cultural y social profundo.

Este fenómeno de enajenación ocurre cuando las poblaciones colonizadas internalizan las narrativas y valores impuestos, relegando o incluso rechazando sus propias tradiciones y formas de entender el mundo.

El Moreno, entendía que cuando la “identidad cultural se ve fragmentada, los individuos empiezan a verse a si mismos y su entorno a través del prisma del colonizador, lo que no solo desarraiga sus prácticas culturales ancestrales, sino que también rompe los lazos sociales y comunitarios que tradicionalmente han sostenido sus estructuras sociales”.

Con ese concepto, Maximiliano, se puede denominar como el más brillante pensador crítico de la historia dominicana, a pesar de su en cierne juventud. Este planteamiento del Moreno, no se circunscribía a la sociedad de su época en sentido general, sino también contra la clase revolucionaria de su tiempo, por sus inconsistencias en el criterio no unificado de la clase revolucionaria. En virtud de que, la izquierda revolucionaria estaba fragmentada entre: pro rusos, pro chinos, pro cubanos y pro albaneses, por esa razón, el Moreno entendía que la izquierda, en su conjunto, debía luchar al unísono conforme a la realidad dominicana, libre de cualquier influencia extranjera.

El colonialismo del pensamiento, es la cadena de un eslabón llamado propaganda que los imperios han utilizado desde el surgimiento del sistema de democracia como fachada para esclavizar a las naciones, convirtiéndolas en lacayas, sin capacidad de autodeterminación.

El afianzamiento con mayor furor del “colonialismo psicológico” surge a partir de la desnaturalización del capitalismo (sistema socioeconómico basado en la propiedad privada de los medios de producción y la libertad de mercado), donde las mercancías eran cosas con valor de cambio enajenadas a las personas. Pero al convertirse este sistema en el “capitalismo salvaje”, que, para el Estado Imperial, los medios de producción tienen mayor relevancia que las personas, no obstante, a esto, el Estado Gendarme con su sutileza ilusoria propagandística tiene obnubilado a una reducida parte de la población mundial que sin sentido crítico se contentan con los hechos inhumanos del Estado Imperial, apoyando inclusive los genocidios.

El eslabón propagandístico del capitalismo salvaje consiste en crear narrativa de acusaciones subversivas contra primeros mandatarios de naciones soberanas, acusándolos de falsos genocidios, asesinatos, tráfico de drogas y lavado de activos, cuando entiende que dichos dignatarios actúan con hidalguía, poniendo en peligro lo que, el Estado Gendarme cree que son sus intereses.

Los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki, fueron dos ataques nucleares ordenados por Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, contra el Imperio del Japón.

Existe un elevado historial global de ese tipo de intriga imperial. La más icónica de esas falacias, es el derrocamiento de Muhammad Mosaddeq, en 1951, lo mismo están intentando hacer con el Estado Islámico de los Ayatolas, que tiene al mundo hoy, al borde de la tercera guerra mundial, producto del petróleo de Irán. Bajo el relato propagandístico de que Irán, pretende crear la Bomba Nuclear, con el fin de borrar a Israel de la faz de la tierra. Relato este, contradictorio al dato histórico sobre que el único país que se aventuró al lanzamiento de dos bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki, los días 6 y 9 de agosto del año 1945, fue el imperio Yankee. Hecho este que la efectividad propagandística imperial ha disipado de la psiquis del colectivo mundial.

hay que recordar, que en 1951, el primer ministro de Irán, Mohammad Mosaddeq (héroe nacional iraní) fue derrocado por las fuerzas militares iraníes con el respaldo de la CIA y el Servicio de Inteligencia Exterior de Reinos unidos (MI6), el 20 de marzo de 1951, por el hecho de haber nacionalizado el petróleo iraní, que desde el 1901, había sido extraído por el imperio ingles. Lo mismo sucedió con el coronel Muammar al-Gaddafi, líder de Libia, el 20 de octubre del 2011, porque convirtió los recursos de ese país en el mayor poder per cápita mundial en provecho de su población y por pretender crear una moneda única africana que amenazaba la hegemonía del petrodólar.

El ex líder panameño, el general Omar Torrijos, artificie de la recuperación del Canal de Panamá, junto al también general y sustituto, Manuel Antonio Noriega.
Igual le sucedió a Omar Torrijos y a Manuel Antonio Noriega, por defender su derecho sobre el canal de Panamá, a Nicolas Maduro en Venezuela, ahora pretenden ir por Raúl Castro en Cuba, amenazan con expropiar a Groenlandia del reino de Dinamarca, intentaron nueva vez con Irán, donde están empantanados; disque en nombre del pueblo iraní y al mismo tiempo amenazan con borrar sus 93 millones de habitantes de la faz de la tierra, un perfecto axioma que indica que lo importante para el imperialismo son los recursos naturales no las personas.

Lo que es objeto de tristeza y vergüenza ajena, es el hecho de que ni siquiera un gran conglomerado mundial, sino que una sola persona avale los genocidios que acontecen en medio oriente estimulado por el Estado Gendarme, por su fanatismo religioso y su creencia ilusoria de la existencia de la Ciudad de Dios. Ese tipo de persona esta influenciada por el eslabón psicológico del síndrome de Stephen Candie, el esclavo satisfecho con sus cadenas mentales, que les hacen mucho mas difícil revelarse contra su opresor, porque se siente satisfecho con la comodidad material del momento, juzgando por su condición de bienestar coyuntural, con la condición de los billones de personas que viven en las mayores de las miserias materiales, por la consecuencia de la explotación imperial global.