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La inesperada fase de Marcha Verde que podría preocupar al gobierno +Vídeos

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Actualizado el: 23 enero, 2021 - 10:34 AM (-04:00)

Por Robert Vargas
El vigoroso movimiento Marcha Verde se encamina hacia una fase inesperada que ha comenzado a disparar las alarmas en el Gobierno, debido al alcance que el mismo tiende a conquistar, sin el control de las fuerzas tradicionales.

Las marchas verdes de San Francisco de Macorís, San Pedro de Macorís, Nagua, Santo Domingo Este, Los Alcarrizos, Bonao, y más recientemente Cotuí y Barahona, entre otras, inducen a pensar que ese movimiento, con apenas ocho meses de nacido, se amplía y se profundiza en consignas y aspiraciones sociales y políticas.

Todos partieron del clamor inicial contra la corrupción y la impunidad derivada del tinglado criminal en el que están implicados la empresa constructora brasileña Odebrecht y funcionarios dominicanos.

En principio, la Marcha Verde se limitaba a reclamar acciones judiciales directas contra la Odebrecht y esos funcionarios corruptos, pero ahora la situación es distinta porque en todos los pueblos la gente ha comenzado a ver que los males que les afectan son acentuados por la corrupción y la impunidad generalizada.

Así las cosas, en cada provincia son identificados públicamente los presuntos corruptos locales y los exhiben con fotografías cual si fueran presos.

Por igual, reclaman la construcción de infraestructuras, mientras las demandas van en aumento y se diversifican.

La asamblea clave del día tres de Septiembre

Al principio, los participantes en la Marcha Verde del 22 de enero pasado se auto convocaron por medio de las redes sociales.

De las auto convocatorias pasaron a niveles primarios de coordinación que alcanzaron un punto determinante previo a la Marcha Verde de Santiago, y continuaron hacia la Marcha Verde nacional del 16 de Julio.

Ahora de lo que se trata es de que el próximo día tres de septiembre, Marcha Verde se encamina hacia un nivel superior de organización horizontal sin pretender ni de lejos convertirse en un partido político ni nada que se le parezca, pero con capacidad de convocar acciones de alcance nacional que podrían hacer estremecer las bases de determinadas estructuras.

A la asamblea del tres de septiembre, que sería realizada en terrenos de la sede central de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, (UASD), llegarán delegaciones desde todo el territorio nacional.

El Paraninfo de la Facultad de Economía en la que fue hecha la anterior asamblea nacional parece que resultaría chica para la cantidad de delegados que son esperados, por tanto, es posible que usen el Aula Magna.

De allí saldrían directríces que marcarían el futuro inmediato y a largo plazo de Marcha Verde.

El Gobierno y sus adversarios obligados a pretender quebrar la unidad de Marcha Verde

En esas circunstancias, es previsible que el Gobierno y otros sectores favorecidos con la masiva corrupción e impunidad pretendan quebrar la unidad de ese movimiento popular, que tuvo su origen en la clase media y ahora se extiende por todos los rincones del país.

Un sector, quizás con buenas intenciones pero claramente aislado del conjunto, ha pretendido reclamar la terminación de inmediata del actual mandato constitucional del presidente Danilo Medina.

Lo han hecho con un par de comunicados que han tenido cierta resonancia en los medios de comunicación, pero que no logran echar raíces en la población.

Sin embargo, cierta prensa corporativa con raíces profundas cercanas a los sectores favorecidos por la corrupción y la impunidad, ha pretendido establecer unos vínculos inexistentes con ese reclamo y Marcha Verde.

De paso, envían el mensaje de que “Marcha Verde está dividida”, obviando que en cada pueblo esas marchas son cada día más vigorosas y con participación entusiasta, eminentemente pacíficas y gestionadas económicamente por cada participante.

Los organismos de seguridad harán su papel.

Mientras cierta prensa y algunos sectores apuestan a la división de Marcha Verde, los organismos de seguridad del Estado continuarán su labor de seguimiento a quienes ellos consideran “cabezas” del movimiento, olvidando que el mismo carece de una única cabeza y que, al contrario, emerge como un colectivo que traza pautas de conjunto.

Eso explica que en los distintos pueblos los voceros que leen el manifiesto verde sean comunitarios con nombres locales, y sin resonancia nacional.

A pesar de eso, los organismos de seguridad del Estado insistirán en infiltrarse en las marchas y hasta se “disfrazarán” de “periodistas”, como lo vienen haciendo desde hace varios meses.

Por igual continuarán con el espionaje telefónico y la recolección masiva de datos que les suministran voluntariamente los activistas en las redes sociales para ellos formarse una idea lo más acabada posible de los objetivos del movimiento y, en su momento, pasar a la fase represiva, con asesinatos incluidos, como ocurrió recientemente en San Francisco de Macorís.

Marcha Verde ha tomado a todos por sorpresa

No solo están sorprendidos los organismos de seguridad del Estado, el Gobierno y los políticos, sino los activistas sociales a todos los niveles, quienes buscan explicaciones sociológicas a este movimiento que no para de crecer y que el domingo tres de septiembre parece que tendrá un nuevo impulso para entrar en una fase cualitativamente superior, que estará influida por lo que ese día sea decidido, teniendo como base las experiencias aportadas por los ocho primeros meses de este año 2017 y décadas atrás.

Algunos sectores apostaban al “cansancio” de los verdes, pero tienden a sorprenderse por lo que ocurre ante sus ojos y, sobre todo, están preocupados por no entender exactamente hacia donde se dirigen esos centenares de miles de personas que se movilizan en todo el territorio nacional.

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