
Por Robert Vargas
El Director Ejecutivo de la estatal ARS SENASA, Santiago Hazim, en su intento por animar a la población para que acuda a vacunarse contra el nuevo coronavirus, ha logrado sembrar dudas sobre la efectividad de las vacunas que son aplicadas para prevenir la Covid-19.
Se trata de lo siguiente: según el funcionario, el 87% de las personas ingresadas por Covid-19 «en nuestras Unidades de Cuidados Intensivos no están vacunadas contra el Coronavirus».
A simple vista, ese parece ser un buen discurso para convencer a la población para que acuda a inocularse con el preparado.
Sin embargo, ¿Qué sucede con el restante 13% de los ingresados en las UCI? ¿Esos sí se vacunaron y aún así enfermaron a un nivel tan grave que fue necesario llevarlo a una UCI?
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De hecho, el Súper Intendente de Bancos, Alejandro Fernández, informó en su cuenta de Twitter que a pesar de él recibir la primera dosis de la vacuna, resultó contagiado y en pocos días desarrolló un cuadro clínico que obligó a su ingreso en un centro sanitario.
-«Aún contando con una primera dosis de la vacuna, en perfecto estado de salud, relativamente joven y sin condiciones de riesgo y acción temprana, igual el dado del Covid tiró fuertemente en mi contra».
Informo para testimoniar la imporancia de la prevención y la atención rápida.
Aún contando con una primera dosis de la vacuna, en perfecto estado de salud, relativamente joven y sin condiciones de riesgo y acción temprana, igual el dado del Covid tiró fuertemente en mi contra.
— Alejandro Fernández W. (@SBFernandezW) May 24, 2021
Esta revelación del funcionario, aumenta el escepticismo sobre la vacuna, lo que también hace el doctor Hazim con su afirmación de que el 87% de los ingresados en UCI no se habían vacunado.
Esto último deja abierta la posibilidad de creer que el restante 13% fue a parar a una UCI aún estando vacunado.
Lo de que el 87% no estaba vacunado se entiende perfectamente, puesto que en República Dominicana hay unos 11 millones de habitantes, y de estos ni siquiera tres millones han recibido las dos dosis.
De hecho, Hazim logra hacer pensar de que se está en una lotería (claro, sin trampa), y que las vacunas no son tan efectivas como se hace creer a la gente al llamarla a vacunarse.

