
Por Ronny Velásquez
Santo Domingo Este-Las calles y avenidas de Santo Domingo Este continúan siendo un reflejo preocupante de la ineficacia en la gestión municipal. A pesar de las repetidas promesas y acciones iniciales para combatir el problema de los vertederos improvisados, la situación no solo persiste, sino que parece empeorar.
Las avenidas Iberoamericana y la avenida Estados Unidos son ejemplos flagrantes de cómo la basura sigue acumulándose, causando indignación entre los residentes que ven sus comunidades transformarse en zonas de riesgo para la salud pública.

En meses pasados, la Liga Municipal Dominicana realizó una donación significativa de contenedores plásticos, mientras que empresarios locales contribuyeron con la conversión de cajones de mudanza en contenedores de basura, una iniciativa que fue recibida con esperanza por la comunidad.
Sin embargo, la falta de una estrategia coherente de recolección y manejo de residuos ha reducido estos esfuerzos a simples paliativos. Los vertederos improvisados han resurgido con más fuerza, recordando a los ciudadanos que el problema sigue sin una solución real.

El Concejo de Regidores aprobó una asignación de 280 millones de pesos para enfrentar esta crisis de residuos, declarando la situación como una urgencia. Sin embargo, al día de hoy, no existe claridad sobre cómo se ha gastado este dinero.
Las calles y avenidas siguen abarrotadas de desechos, y la desesperanza crece entre los habitantes del municipio que ven cómo sus necesidades no son atendidas de manera adecuada. La falta de transparencia es un agravante en una situación ya crítica, y las demandas de rendición de cuentas se han convertido en un clamor popular.
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El Secretario General del alcalde, Jesús Colón había prometido que se desglosaría el uso de estos fondos en la rendición de cuentas correspondiente a los primeros 100 días de gestión.
No obstante, el esperado informe quedó eclipsado por un discurso vacío, carente de respuestas concretas para decirle a los munícipes en qué se invirtieron los millones aprobados y cuáles fueron las obras construidas. El alcalde Dioris Anselmo Astacio Pacheco prefirió centrarse en saludar a sus invitados especiales antes que en abordar las preocupaciones urgentes de sus electores.
Este acto ha sido interpretado por muchos como una señal más de la desconexión entre el alcalde y la realidad que viven día a día los residentes de Santo Domingo Este.
La falta de liderazgo visible por parte del alcalde ha generado críticas severas dentro de su propio partido.
Dirigentes del PRM han llegado a decir que, al referirse a Astacio Pacheco, «el remedio ha sido peor que la enfermedad», en clara alusión a la situación actual que, lejos de mejorar, parece haber empeorado bajo su administración.
La comunidad se siente abandonada, y muchos se preguntan si la administración actual tiene la voluntad o la capacidad de enfrentar los desafíos que aquejan al municipio.
Mientras tanto, la basura sigue acumulándose, y con ella, los problemas de salud, la contaminación y la pérdida de calidad de vida para miles de ciudadanos. La indignación crece, y el llamado a la acción se hace cada vez más urgente.
Los residentes de Santo Domingo Este exigen respuestas y soluciones reales a un problema que ha sido ignorado durante mucho tiempo.
El futuro del municipio depende de la capacidad de sus líderes para actuar de manera responsable y transparente, cumpliendo con las promesas hechas a los ciudadanos y tomando medidas concretas para resolver la crisis de residuos que continúa afectando a la comunidad. La pregunta que todos se hacen es: ¿Dónde está el alcalde cuando más se le necesita?
