Por Robert Vargas
Los miembros de los partidos Revolucionario Moderno, (PRM), y Fuerza del Pueblo, (FP), con sus pechos henchidos de orgullo, con frecuencia hablan de que pasaron a ser integrantes del «nuevo partido», que abandonaron al «viejo» partido.
Todos tratan de evitar decir que salieron de los partidos Revolucionario Dominicano, (PRD) y de lPLD).
En el caso del PRM la situación es más importante aún puesto que ellos se dicen que son «modernos», sin poder explicar claramente en qué consiste esa presunta «modernidad».
De lo que sí están convencidos es de que abandonaron «los viejos partidos» con lo que usan un discurso que, para los no advertidos, genera confusión y tiende a hacer creer que existe una verdad donde no la lay.
Veamos el caso del PLD y la FP
«Ni por el diablo», los miembros del PLD dicen que vienen del Partido de la Liberación Dominicana, el mismo de la bandera morada y de la estrella amarilla con su bandera triangular.
En el año 1973, Juan Bosch y un pequeño puñado de perredeístas abandonaron al partido del «jacho prendío» o el partido «del buey que más jala». Antes, él tuvo la intensión de «desgarrapatizarlo», pero fracasó en el intento.
Tras su salida del «partido blanco», Bosch y los suyos se dedicaron a construir una organización desde sus cimientos.
Le dieron forma, le aportaron una ideología y adoptaron una metodología organizativa.
Formaron círculos de estudios, crearon un ejército (no muy grande) de simpatizantes, que luego convirtieron en circulistas, miembros y activistas nacionales, entre otros. No exactamente en ese orden, pero lo hicieron.
Sin embargo, casi 47 años más tarde, aquellos que fueron alumnos de Juan Bosch, consideraron que el el PLD «se puso viejo» y lo abandonaron para crear un «nuevo partido» que, en esencia, ya no se parecía en nada al que construyó Juan Bosch «militante a militante» y que una parte de ellos ahora consideran «viejo».
¿Cuándo el PLD de Juan Bosch comenzó a «ponerse viejo»?
Lo hizo poco después de que abandonaron sus métodos de trabajo, tiraron al zafacón los círculos de estudios; dieron patadas a los activistas nacionales, dejaron de ser un partido de cuadros, para convertirse en una agrupación de masas y, con el tiempo, se alejaron de la ideología y de los métodos de trabajo iniciales que les enseñó Juan Bosch y, al final, se convirtieron en una máquina de fabricar dinero.
Ahora, una parte del PLD decidió formar tienda aparte y se hacen llamar el «nuevo partido», pero sus militantes y dirigentes son exactamente los mismos que convirtieron al PLD en un «viejo».
Se llaman a si mismo «Fuerza del Pueblo» y son un «partido nuevo» formado por los mismos viejos de antes que se volvieron en «nuevos» simplemente cambiando de morado a verde y sin dar ninguna señal de que al menos uno solo de sus miembros sea distinto a los «viejos».
Es suficiente cambiar de morado a verde para que se les considere nuevo.
Por tanto, el PLD y la FP son dos partidos viejos, solo que el primero nació, fue criado, creció y adquirió algunas mañas y, el segundo de nuevo solo tiene el nombre y nació y se está criando con las mañas de aprendidas al final por su progenitores.
Veamos el caso del PRM y del PRD
En el Partido Revolucionario Moderno hablan con orgullo de que son un «partido nuevo y moderno», que vienen del «viejo partido», en alusión al PRD.
Esta última organización llegó a ser la más poderosa de República Dominicana. Fundada en el exilio de La Habana, en el año 1939.
Hasta se le consideró la «esperanza nacional». Llegó al poder en el 1963 y fue derrocado siete meses más tarde..
En 1978 se le consideraba «un partido nuevo». Eran tiempos en los que abrió las puertas de las cárceles para que salieran de ellas los presos políticos y se acabaron los asesinatos y desapariciones que, por motivos político, cometía el gobierno de Balaguer.
Sin embargo, el PRD comenzó a «ponerse viejo» cuando el presidente Antonio Guzmán se suicidó con un disparo a la cabeza en uno de los sanitarios del Palacio Nacional, en medio de insistentes versiones sobre presunta corrupción en el entorno de «mano de piedra» Guzmán,
Conocedor de lo que sucedía en el PRD, el perredeísta Salvador Jorge Blanco, sucedió a Guzmán enarbolando su política «mano limpia», que en abril de 1984 se saldó con unas 200 personas asesinadas por el ejército en las calles tras la firma de un acuerdo «Stand By» con el Fondo Monetario Internacional.
Ahí comenzaba a finalizar lo poco de juventud que le quedaba al PRD y, en 1986, Jorge Blanco y el PRD fueron derrotados por Balaguer, ya anciano y ciego y con Jorge Blanco preso por corrupción y condenado a 20 años de cárcel.
A pesar de todo, el PRD seguía siendo «la esperanza nacional», y en el año 2000 venció al PLD, que ya comenzaba a envejecer, pero tenía fuerza.
Fue esa la última vez que el PRD gobernó el país. Sus pleitos internos y ausencia total de principios y de una ideología firme, lo ayudaron a envejecer rápidamente y se llenaron de todo tipo de mañas.
Fue tan mala esa última gestión del PRD, (2000-2004), que esta organizacion, revivió al PLD, organización que gobernó al país durante 16 años consecutivos.
Así las cosas, los perredeístas abandonaron al PRD para formar al PRM, al que llegaron con todas las mañas aprendidas en el «viejo partido», solo que ahora se llaman ser «modernos» y «nuevos».
Por tanto, la FP y el PRM son dos formaciones con nombres nuevos, cuyos militantes y dirigentes tienen la misma forma de actuar y de pensar que adquirieron en los «viejos partidos».
