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Ella Siempre Llegará

Por: Ramón Ant. Ocumarez P.
ntremezclando la horrible tragedia de la discoteca Jet Set, la madrugada del 8 de abril 2025; la situación de un enfermo, en estado grave en un hospital público; la Semana Santa y la lectura cristiana (La Edición El Cafecito de hoy [17 abril 2025]), me lleva a meditar sobre la vida; aunque siempre a nuestra edad vivimos pensando en ella y su capítulo final; la muerte.

La primera; la tragedia; cuántos de esos doscientos y tantos pensaron que ese día 8 sería su último día; (pienso en Pedro, personaje del verso CAUSAS Y AZARES de Silvio Rodríguez); lo concuerdo con el enfermo grave del hospital que aún vive con mucha posibilidad de mejoría; quién hubiera dicho el día siete que aquellos se irían primero que él?; La Semana Santa, cuyo personaje protagónico padeció por nosotros y por esto nos ofrece estancias donde el tiempo no cuenta y que viviremos (Juan: 14-2). La columna El Cafecito de hoy,L correspondiente al Jueves Santo, 17 de abril 2025; donde decimos, en El Padre Nuestro, que haga su voluntad; pero siempre y cuando esa voluntad nos convenga; igual, pedimos que nos perdone nuestras ofensas; pero su continuación, de perdonar a los que nos ofenden, no la cumplimos.

Siempre he considerado que los enigmas de la muerte son: cómo, dónde y cuándo…pero es segura; por lo tanto estemos preparados para cuando llegue. Si supiéramos el cómo sería, el lugar dónde y la fecha de cuándo; pudiéramos evitar las dos primeras; sin embargo, El Cuándo no, porque se refiere a tiempo, y este no es evitable, no se detiene; por lo tanto ELLA llegará.

A nuestras edades, ELLA es la novedad no deseada; la mala nueva. A veces preguntamos por el estado de alguien, mayor a nosotros, y de quien hace tiempo no sabemos; lo hacemos con el temor y la reservada vergüenza a una respuesta sobre su partida.

Mi tío Jorge me decía: ’Toñito, aquí donde estamos era propiedad de un difunto”; con ello señalaba que nadie se puede llevar nada cuando muera; a pesar que la prioridad del SER humano es la acumulación de bienes y riquezas; pero se le olvida que no sabe cuándo tiene que irse, y para quién está acumulando estos activos.

Estamos en una fila que no importa el lugar donde nos encontremos de la misma; solo un número en las manos que cuando ELLA lo reclame, acudir.

Debemos amarnos, aunque algunos no lo entiendan; como tampoco lo entendieron los que dieron el voto favorable a Barrabás. Debemos querernos, por ser todavía sobrevivientes por antigüedad en el ejercicio de vivir.

Disfrutemos el tiempo que nos queda, que es menos que el ya vivido; y no perdamos el tiempo en cosas banales, como dice Mario de Andrade en su poema “Mi Alma Tiene Prisa” (poema de Las Golosinas).