jueves, 7 de mayo de 2026
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Un llamado de Paz

Por Franser Desiree Solis De Luna
Sonidos estridentes que parecen no tener fin, olor a humo, confusión y angustia son el escenario que hoy sacude a Ucrania, civiles desorientados en las calles esperando encontrar protección mientras intentan entender que ocurre a su alrededor, techos que se desmoronan y con ellos anhelos, sacrificios y esperanza de otros tantos, en la red vemos rostros manchados de sangre, ojos que muestran el dolor y el miedo de un pueblo que se atreve a alzar su voz mientras otro golpe a ciegas impacta la ciudad que llaman hogar.

El mundo converge en la preocupación de tantas personas que hoy están en peligro, de aquellos que también dejan a sus familias para servir como militar de una u otra causa, de aquellos videos que muestran corazones desgarrados, lagrimas que envuelven la penuria de ataques premeditados, aquellos que duermen atemorizados de que ocurra algo peor o que despiertan con sus casas convertidas en ruinas, mientras a lo lejos un reportero capta con su lente como se ve el escenario de una intervención.

La paz del mundo se vuelve vulnerable a raíz de conflictos e intereses de particulares, un mundo que apenas se repone de todas las secuelas dejadas por una pandemia que paso altos costos de factura que se llevó consigo al igual que esta intervención vidas que solo querían ver un día más con los suyos, que dejo sueños sin realizar, caos y desconfianza en la población y sus líderes.

Esto es un atentado, pero un atentado a la vida humana, un atentado a la fragilidad de cada infante allí involucrado, a la tranquilidad perdida de cada envejeciente y una estocada a la valentía de aquellos padres que desperados buscan el bienestar de sus familias.

La humanidad va olvidando que su papel en la sociedad es protagónico y que de su actuación depende la preservación de la descendencia y la conservación de este planeta tierra al que llamamos hogar, y que el bienestar de todos los que en él habitan debe ser una prioridad. Las potencias mundiales deben jugar su rol de manera íntegra, sin olvidar que su misión no es otra que velar por la preservación de la especie, garantizar un entorno saludable y procurar la paz dejando de lado el ego, los intereses económicos, sociales o territoriales.

Esto es un llamado al diálogo, a la razón, a pensar el valor económico y emocional que deja consigo estas acciones, que parecen ser el traje de la sed de poder que se esconde detrás de instrucciones para aniquilar inocentes, mientras en el mundo hay hambruna, cambios climáticos, muertes, y una sociedad que sufre la muerte lenta de un mundo en guerra.

**La autora es abogada egresada de la Universidad Católica Santo Domingo, con Maestría en Derecho Laboral y Seguridad Social en la UASD.  Con formación en Liderazgo, Sistema de Compras y Contrataciones Públicas, Formación Profesional, Seguridad Social, Customer Service, etc…  Actualmente Encargada de Compras y Contrataciones en el FONPER.