Opiniones

¿Entienden esto los que todavía andan borrachos de poder?

Por Jacobo Colón
Hace apenas unos meses todo lo que hacía el gobierno del presidente Danilo Medina le salía a la perfección, incluso las metidas de patas reales y planificadas era el escenario perfecto para dar grandes demostraciones de que se escuchaba y colocaba al pueblo por encima de todas las cosas.

Pero como expresa una famosa canción, “todo tiene su final, nada dura para siempre” de ahí que los acontecimientos acaecidos en Brasil han repercutido de manera directa no solo en los funcionarios actuales sino que han estado a punto de traspasar las puertas blindadas por el Dr. Joaquín Balaguer del Palacio Nacional.

Desde el año 2012 el pueblo y el presidente Danilo Medina vivieron una luna miel que se extendió por varios años; para lograr esto utilizaron la táctica de levantar el interés nacional con la Barrick Gold, la lucha por la nacionalidad con el tema haitiano, la fortaleza y estabilidad económica a pesar de “El gran déficit fiscal heredado”.

La asesoría internacional del Presidente, las luchas internas en el PRD y su posterior segmentación más el descrédito del presidente Fernández propiciaron la exaltación del hombre que llevaba por buen rumbo los destinos del país.

Pero como dice un refrán “Nada es para siempre, el café se enfría, el cigarro de apaga, el tiempo pasa y las personas cambian”.

La popularidad y aceptación exhibida por el presidente de la República propiciada por los factores precedentemente citados era de tal magnitud que a pesar de los escándalos de corrupción todavía su nivel de aceptación sigue siendo bastante aceptable.

Pero si esta situación se prolonga a través del tiempo, las protestas y marchas en contra de la impunidad no desmayan y si la población dominicana deduce que solo es un discurso la lucha anticorrupción, veremos de manera estrepitosa la caída de esta aprobación.

Además de los grupos que protestan, todo gobierno necesita de un partido que como el PLD apoye no solo en el discurso sino en los hechos las ejecutorias del Presidente Danilo Medina.

Se necesita la unidad monolítica para que los miembros salgan a las calles y ciudades a contrariar el discurso de corrupción que poco a poco va calando en la población.

Todo indica que la gran popularidad disfrutada en estos últimos 4 años hizo a muchos funcionarios y al propio mandatario ver al partido como algo sin importancia para la estabilidad política del gobierno.

El disgusto generado en las bases y estamentos medios del PLD cada vez que se emitía un decreto del primer mandatario designando un extra partido, persona de la sociedad civil, amigos y relacionados era una estocada mortal que minaba la pesadumbre de los miembros del Partido de la liberación Dominicana hacia su propio gobierno.

Y esto ha ido creciendo a cada momento, creando una separación no visible pero existente entre gobierno y partido; a nivel de Comité Político esto no se siente pero basta hablar con algunos peledeistas para que afloren estos sinsabores que padecen los miembros del “Partido de gobierno”.

Acercar al gobierno con el Partido no es imposible, pero no podemos negar que será una tarea bastante ardua y llena de frustraciones conciliar las estructuras internas en el Partido de la Liberación Dominicana.

Existen heridas profundas y un sentimiento de abandono de parte de un sector que aunque está inmerso en las labores partidarias, siente estar en la oposición a pesar de haber ganado hace apenas unos meses.

Todo gobierno necesita la fortaleza del partido, requiere la unidad monolítica en torno a las acciones del mandatario, precisa que todos los peledeistas caminen juntos apoyando la buena labor de quien dirige el ejecutivo.

Pero en el plan original los orquestadores creyeron que no era necesario el partido y por eso el disgusto es el pan nuestro de cada día en cualquier encuentro partidario.

La biblia dice que no se puede servir a dos señores al mismo tiempo, se descuidaría uno para servir al otro; un grupo de funcionarios creyeron que podían gobernar de espaldas a la base y mandos medios peledeistas y más temprano que tarde pueden comenzar a pagar el precio de tal descuido.

Todavía estamos a tiempo, la popularidad se cae, se necesita al partido en su totalidad, la tarea de conciliación no será fácil mas no imposible, peeero, ¿Entienden esto los que todavía andan borrachos de poder? Lo dudo.

@Jacobocolon1

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