lunes, 18 de mayo de 2026
Santo Domingo Este: 30°C

Crisis Alimentaria: Un lamento del Pueblo Dominicano

Por Carlos Rodríguez

a República Dominicana se encuentra en el epicentro de una crisis alimentaria, marcada por un aumento desmedido de los precios de productos esenciales que aplastan el poder adquisitivo de los ciudadanos. A pesar de las promesas del gobierno del PRM y del presidente Luis Abinader, la realidad es innegable: la falta de políticas efectivas ha llevado a los dominicanos a un callejón sin salida, donde la única opción que se les ofrece es “orar” por una solución que jamás llega. Este es un tiempo de desesperanza en el que la intervención gubernamental se presenta más como un obstáculo que como una solución.

La ineficiencia del control de precios establecido por el gobierno ha creado un caldo de cultivo para la especulación y el aumento constante de precios de productos básicos como el plátano, la yuca y la carne, ingredientes que alguna vez fueron accesibles. Según el análisis del Mercado Nuevo de la Avenida Duarte y Villa Consuelo, el plátano ha pasado de RD$ 15 a RD$ 40, una subida que ha dejado a las familias dominicanas luchando por administrar su presupuesto diario. En otras palabras, se están condenando a los ciudadanos a resistir el azote, mientras las promesas de alivio quedan solo en palabras vacías.

Es crucial recordar la propuesta del Profesor Juan Bosch, quien en su texto «La República Dominicana en la Encrucijada» enfatizaba que “el hombre debe ser el centro de todas las decisiones políticas”. Esta visión se ha vuelto un mensaje olvidado en la administración actual, donde el bienestar del pueblo ha sido relegado a un segundo plano. Bosch proponía un sistema que priorizara las necesidades humanas y la dignidad del trabajador, algo que hoy es cada vez más una utopía en un contexto donde los alimentos básicos se convierten en lujos.

En un momento en que la población pide a gritos soluciones, el gobierno hace caso omiso a la crisis que vive la gente en las calles y mercados. Los dominicanos no pueden seguir siendo tratados como meros números en un balance contable. Es tiempo de que el gobierno escuche el clamor del pueblo y actúe con responsabilidad, haciendo políticas que realmente protejan a los ciudadanos en lugar de dejarlos ante la incertidumbre de la especulación desmedida. Que el desinterés del Estado no se convierta en el nuevo normal, y que la voz de Bosch resuene en cada rincón de la nación: ¡el pueblo primero, siempre!