
l proyecto minero de Gold Quest en Romero, San Juan de la Maguana, es solo un señuelo envuelto en almíbar dorado para abrirle cauce a la depredación del Valle de San Juan y del Suroeste agrícola del país.
Tan ominoso “globo de ensayo” de la Cámara Minera, del presidente Medina y de Luis Abinader, ha contado con los inconsistentes argumentos de los funcionarios de ambos gobiernos; situación agravada por la reciente negativa del PRM-Abinader a valorar su desastroso impacto estratégico en gran parte de la región Sur, desde Azua a Barahona.
La concesión en Romero al Gold Quest no es caso puntual, sino que por su impacto en los Ríos San Juan y Yaque del Sur, y por ser una de las tantas concesiones de exploración de oro con características y demandas similares, abre un proceso en serie llamado a afectar todo el suroeste de la Cordillera Central y muy especialmente todas sus fuentes de agua.
Romero es un regalito envenenado, portador de varias trampitas dentro de una trampa mayor. Un regalito envuelto en túneles, agua lluvia y exclusión de cianuro.
Un modelo a replicar para introducir minería metálica donde es improcedente, en procura de convertir una región agropecuaria en una región minera, a beneficio de voraces corporaciones transnacionales y a costa del agua y la vida de sus agricultores pobladores.
Las trampas son de diversos calibres. Las primeras son trampitas que ocultan el daño de los túneles y operaciones conexas pegaditas al río San Juan y al Guama, afectando los flujos de las aguas sub-superficiales que los nutren; mentiritas como el uso exclusivo del agua lluvia en una región donde se evapora más agua de la que recibe; y discursos que silencian, que además de extraer el oro nativo subterráneo, la explotación habrá de expandirse a “cielo abierto” hacia yacimientos de óxidos y sulfuros, con daños mayores, tipo Barrick Gold.
Sí, esas son trampitas del tamaño de Romero, que es apenas una pizca de lo que pretende explotar la Quest, tanto en el Valle de San Juan como en el país, haciendo provecho de una violación edulcorada que le permita penetrar primero y luego expandirse, vía otras concesiones disfrazadas o en testaferrato.
La trampa mayor es la manera como se manipula Romero, sin mencionar que es solo una de las once concesiones de exploración a cargo de Goldquest en la región del Valle de SJM, perteneciente al conjunto de La Escandalosa, que incluye otras en Los Tomates, Romero Sur, Imperial, Cachimbo, Jengibre…
En todo el país son veintiuna las concesiones de Gold Quest y vale destacar que, en Cordillera Central, incluyendo las de otras corporaciones, suman más de 200. Por tanto, abrir la puerta de Romero por el Sur, es como abrirla en Miranda por el Norte, lo que equivale a permitir destruir y contaminar las principales fuentes de agua de la isla.
¡A las calles, pues, y a defender a San Juan, al granero del Sur y a todas las fuentes de agua del Suroeste y del país!
