
Por Jorge Frías
En el 2004, fui de los tantos políticos que consideraba que el Ingeniero Hipólito Mejía había llegado al fin de su ciclo político, esto así, por la derrota sufrida en el proceso electoral y por la crisis bancaria que provocó que el país transitara por una de la peores situaciones económicas desde el 1992.
Tras pasar el tiempo, la población dominicana se dio cuenta que el ex presidente fue una víctima política de la ambición y la corrupción privada.
Conocedor de la coyuntura política que no le era favorable, Mejía le cede el paso en el antiguo partido al Ingeniero Miguel Vargas Maldonado para que sea el candidato en el 2008.
Con la derrota electoral sufrida por Vargas Maldonado y por algunos errores tácticos cometidos, Hipólito inicia su carrera presidencial hacia el 2012. Una vez más, muchos dudábamos en la resurrección política y que Hipólito derrotara en una convención interna a un Miguel Vargas que exhibía una fortaleza interna avasallante.
En el proceso convencional a lo interno del PRD se hicieron denuncias de injerencia del PLD, que supuestamente había seleccionado a Mejía como su contendor, según sus adversarios, tema que se reedita una vez más con mira al 2020.
A decir verdad, todos esos argumentos para desmeritar la precandidatura de Hipólito, usado por quienes no los respaldábamos, no fueron sustentados con pruebas concretas.
Lo que si fue comprobable, por ser de dominio público, fue la alianza entre Hipólito Mejía y Luis Abinader, terminando ess alianza con el resultado 53% de los votos emitidos en contra de 47% de Miguel Vargas. Esta claro que la victoria en esa convención fue gracias al 7% que las encuestas le daban de preferencia al señor Abinader.
En el 2012, el candidato que sus adversarios internos decíamos que fue seleccionado por el PLD, le dio mucha agua que beber al oficialismo; es harto conocido que Hipólito perdió esas elecciones fruto primeramente, al uso abusivo de los recursos del estado, al dinero sucio de la Odebrecht, al dinero que llegaba desde Venezuela para Petrocaribe y en segundo lugar, a la traición interna donde compañeros del propio partido conspiraron contra el triunfo de Mejía, o sea qué, si fue cierto que el PLD lo seleccionó, la táctica Peledeista, sino no es por los factores mencionados, se hubiese tragado su estrategia e Hipólito hubiese sido Presidente.
Una vez más tenemos a Hipólito en las calles; él ha dicho que va a procurar la ñoña y otra vez, vuelven las subestimaciones, las insinuaciones, las descalificaciones; tremendo error de los adversarios.
En particular, soy de opinión que la candidatura presidencial de Hipólito Mejía es una especie de bypass político en este sistema clientelar y conservador.
Es cierto que hay una juventud pujante que demanda renovación, pero no es menos cierto, que en nuestro país hay una arritmia social, donde los ciclos de cambios políticos siempre llegan tardíos, por tanto, le digo a esos jóvenes, que es más fácil concretizar sus anhelos con un aliado como Hipólito Mejía, por este tener las incidencias en los sectores fácticos y populares de esta sociedad que ustedes no tienen.
En vez de atacarlo y desdeñarlo alíense a él, hagan un pacto de modernización de las estructuras social y política, de acabar con la corrupción y la impunidad, hagan suya la frase del Presidente Mao, cito “elásticos en la tácticas pero firme en la estrategia”.
