sábado, 25 de abril de 2026
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La Falsa Madurez de la Política Dominicana

Por Carlos Rodríguez

a política dominicana enfrenta un grave «atraso político», una expresión que Juan Bosch empleó en sus obras para señalar la falta de preparación cívica de la población. A medida que avanzamos en un marco democrático, una gran parte de la ciudadanía permanece desinformada sobre sus derechos y deberes, lo que debilita nuestras instituciones. Este fenómeno ha sido potenciado por líderes políticos que, en lugar de educar, se han concentrado en mantener una militancia que baila al son de consignas vacías.

El actual desgobierno de Luis Abinader se asemeja a la maduración artificial de la fruta con carburo: un proceso acelerado que oculta la esencia de lo que realmente debería ser la política. La superficialidad de las campañas electorales y la desinformación generan una percepción distorsionada de la realidad. La educación cívica y la formación política son relegadas a un segundo plano, dejando a la población desprovista de las herramientas necesarias para ejercer su derecho a participar de manera efectiva y crítica en la vida democrática.

Como en el uso de esteroides, donde los resultados inmediatos conllevan consecuencias desastrosas, la inercia política alimenta un ciclo de abuso y manipulación. Los líderes deben rechazar estos atajos, que no solo perjudican la calidad del debate político, sino que también dañan la salud democrática del país. La política no puede ser una caricatura, y el discernimiento crítico debe volver al centro del quehacer nacional.

Para que la democracia florezca en República Dominicana, es urgente que nuestros líderes se comprometan a un proceso de maduración natural: uno que conserve la integridad y el valor de la educación cívica. El camino hacia una sociedad informada y activa es largo, pero es el único que garantará una verdadera evolución política y social, tal como lo soñó Bosch en su legado.