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Una matanza que se pierde en el silencio y la impunidad en RD + Vídeo

Por Robert Vargas
A poco más de cinco meses de haber sido cometida, aquella matanza se pierde en el olvido, el silencio y la impunidad, y solo los parientes de las tres víctimas fatales recuerdan aquel día, que para la mayoría de los dominicanos pasó inadvertida, incluso, para el movimiento Marcha Verde, a pesar de que cuatro de los afectados regresaban de participar en una manifestación en La Vega.

Quienes no olvidan lo ocurrido y juran por sus vidas continuar hacia delante hasta lograr que se haga justicia son Tania y Lourdes Campusano, junto a su madre Ramona Santana, viuda Campusano.

El Bello, en el circulo rojo, poco antes de ser atropellado junto a un grupo de activistas verdes
El Bello, en el circulo rojo, poco antes de ser atropellado junto a un grupo de activistas verdes

Las tres tienen el alma destrozada puesto que no esperaban que el tronco de la familia, Carlos Campusano, (El Bello), muriera así, «tan pendejamente», arrollado por un automóvil convertido en proyectil asesino por un hombre identificado como Alan Arturo Marcial Ramos, quien parece que cuenta con protección especial, según la sospechas de las hijas y la vida de El Bello.

Pocos en Dominicana recuerdan lo sucedido el 17 de septiembre pasado, a la entrada del balneario Acapulco, próximo a la loma Miranda, en la autopista Duarte.

Ese día, El Bello y sus amigos Rafael Ubaldo Rodríguez Méndez (Rafelito El Flaco); Franc Quezada; Buenaventura Bueno Morillo, (El Turi), estois tres de Santo Domingo Este, junto a varios amigos y parientes más, regresaban de La Vega, donde participaron en una de las tantas Marchas Verdes que hacen en el país.

Buenaventura Bueno Morillo, (El Turi) (i) y Carlos Campusano, (El Bello)
Buenaventura Bueno Morillo, (El Turi) (i) y Carlos Campusano, (El Bello), en foto hechas el día de la tragedia.

Se fueron a esa ciudad a reclamar el cese de la impunidad y que se ponga fin a la corrupción en la República Dominicana.

Todos viajaron ataviados con alguan vestimenta de color verde que los identificaba plenamente como simpatizantes o integrantes de ese movimiento opositor.

EL Flaco, Franc, El Turi y El Bello, no eran activistas cualesquiera. No señor.

Se trata de ese tipo de héroes anónimos que ha tenido la República Dominicana en los momentos más difíciles de las luchas por la democracia.

Varios de ellos pagaron con sus huesos en la cárcel balaguerista durante el régimen del dictador ilustrado Joaquín Balaguer.

En esas cárceles padecieron palizas brutales y lograron la libertad cuando llegó la amnistía tras el triunfo de Antonio Guzmásn, en el año 1978.

El Bello, nunca fue arrestado.

Siempre se mantuvo en bajo perfil, pero era una persona clave asistiendo a los revolucionarios de la época para ayudarlos a escapar de la cárcel, el exilio o la muerte.

En algún momento de su vida, Carlos Campusano se fue a Estados Unidos a residir, pero aunque su cuerpo estaba allá, su mente y sus sueños estaban aquí, en la isla.

Así, en Estados Unidos participaba de las actividades de la diáspora y un día decidió regresar a su patria, a su República Dominicana. Para siempre.

Sus hijas y su esposa no querían que él regresara, pero más pudo el amor a esta media isla y tomó rumbo a su patria.

Ya de regreso, se involucró en las marchas verdes por todo el país.

Donde quiera iban los cuatro amigos.

Sin embargo, el 17 de Septiembre del año pasado ocurrió lo impensable, cuando se detuvieron a disfrutar de unos chicharrones a orillas de la autopista Duarte.

No imaginaban que la muerte los acechaba y que llegaría de repente en forma de automóvil convertido en arma asesina que fue lanzado sobre ellos y mató, ahí mismo, al propietario del negocio de comida y a su empleado, Julio Antonio Marte Cruz y Humberto de Jesús Espinal, respectivamente.

El Turi y Franc Quezada quedaron lesionados y El Bello padeció golpes severos que lo pusieron al borde de la muerte.

Los dos primeros se recuperaron, aunque padecen las secuelas de los golpes.

Sin embargo, su viejo amigo Campusano nunca más se levantó del lecho en el hospital de La Vega en el que fue ingresado. Se recuperó de los golpes, pero una infección generalizada lo mató.

Según testigos, este es el conductor del vehículo que ocasionó la tragedia.
Según testigos, este es el conductor del vehículo que ocasionó la tragedia. El está imputado.

¿Qué pasó con el conductor del vehículo?

Allam Arturo Marcial Ramos, la ha pasado de maravillas desde aquel día. No ha tenido mayores preocupaciones a pesar de que provocó la muerte a tres personas, dejó a otros heridos y causó destrozos en los pequeños negocios donde estaban sus víctimas.

Explican las hijas y la viuda de Campusano, citando testigos, que Marcial Ramos cuando provocó la tragedia, calmadamente se desmontó del vehículo; fue hasta la cajuela del mismo y sacó de allí una neverita en la que transportaba unos peces.

No le importó ver dos cadáveres junto a su vehículo, a una tercera persona en estado crítico y a otros heridos con golpes diversos.

A él lo que le importaba era salvar sus peces, según los parientes de campusano.

Por eso, con su neverita y sus peces en las manos cruzó la autoísta Duarte, hizo unas llamadas telefónicas y en pocos minutos estaba en Santiago, en la Casa del Conductor, de donde salió sin que le hicieran pruebas para determinar si había tomado bebidas alcohólicas o cualquier otra sustancia.

Pocas horas después, Marcial Ramos estaba en la calle, dicen que protegido por un oficial superior de las Fuerzas Armadas.

Pasaron dos meses antes de que fuera capturado y le dictaran medida de coerción consistente en un mes de prisión.

Ya está libre y se muestra desafiante ante las autoridades.

Parece que se siente protegido.

-«Si fuera en Estados Unidos sería considerado un terrorista y estaría preso», comenta Lourdes Campusano.

Sin embargo, en República Dominicana eso es tratado como un simple «accidente de tránsito» y no es seguro que el individuo sea condenado a prisión.

Es más, la prensa nacional ni siquiera le prestó atención a este tema, después de todo, fue a un opositor y militante de la Marcha Verde a quien mataron y a otras dos personas sin nombres sonoros.

Pero los parientes de El Bello están dispuesto a lograr que se haga justicia y que esas muertes no sean cubiertas por el manto de la impunidad.

 

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