
Por Felipe Castro /Opinión
Como en los mejores tiempos del romanticismo de izquierda, en plena guerra fría, en aquel mundo donde coexistía geopolíticamente una hegemonía imperial bipolar, encabezada por la rivalidad entre Estados Unidos y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), antes de la caída del muro de Berlín en el año 1989, la que forzó el secretario general del Partido Comunista Soviético, Mijaíl Gorbachov, cuya condición le daba la investidura de jefe de Estado y gobierno.
El otrora líder político soviético, tuvo que acelerar las reformas que empezó en el año 1985, con su perestroika (restructuración) y la Glasnost (transparencia) que llevaron a la desintegración de la poderosa Unión de Repúblicas Socialistas Soviética (URSS). Hecho este que ha sumergido en el laberinto de la amargura eterna a la remanencia pseudos izquierdistas anacrónicos de este país, cuyos pensamientos están enclaustrados en aquel pasado quimérico que dejó muchas frustraciones en algunos actores subalternos del “colonialismo ideológico” al que hacía referencia el líder histórico del Movimiento Popular Dominicano (MPD), Maximiliano Gómez “El Moreno”.
Esos grupos fosilizados tienen 60 años utilizando los mismos métodos de lucha, a base de insultos a la simbología del poder, sin entender que el mundo cambió y que los paradigmas de lucha cambiaron del insulto y el anarquismo a los discursos propositivos. Es decir, luchar y presionar por la protección de los recursos naturales, contra la desigualdad social y los anti valores, como objetivo para alcanzar la sostenibilidad de una verdadera justicia social.
El pasado domingo siete de septiembre se presenció con tristeza el desafortunado espectáculo de un reducido grupo de pseudos izquierdistas, en la Plaza Simón Bolívar, ubicada entre la Av. Máximo Gómez y la Bolívar, exhibiendo una pancarta tipo panfleto que decía en mayúscula textualmente: ABINADER, MAYOR LACAYO EN LA HISTORIA DE LA REPUBLICA DOMINICANA, que no es más que un “lambonismo” diplomático con el propósito de ser gracioso frente al régimen despótico de Nicolás Maduro y Diosdado Cabello.
Es de suponer que el maltrato al principal símbolo de poder de nuestro país, tiene su raíz en la declaratoria del presidente Luis Abinader, reconociendo al “Cartel de los Soles” como una organización terrorista, sobre la cual se ha suscitado un debate luego del ataque letal cometido por los Estados Unidos contra una embarcación venezolana que dejó un saldo de 11 muertos. Acto este, inexcusable, bochornoso y digno de ser censurable.
La solidaridad es el acto de mayor nobleza de la vida, que pierde su esencia cuando para manifestarla se cae en la ridiculez de los insultos, indilgar la condición superlativa del “lacayismo”, no al primero entre iguales, sino al más simple de sus conciudadanos para serle simpático a entes de poder foráneo, eso sí es una verdadera manifestación de servilismo foráneo. Como dice un dicho popular “todo ladrón juzga por su condición”.
Lo censurable del irrespeto a la primera magistratura de la Nación es que en esos grupos participan personeros “oportunistas”, algunos disfrazados de perremeistas, que se benefician de los privilegios del gobierno que dignamente dirige el que ellos tildan como el mayor lacayo de la historia de la República Dominicana.
A esos supuestos perremeista, que tienen doble fachadas, hay que recordarles que el presidente Luis Abinader y su gobierno son el principal activo que tiene el Partido Revolucionario Moderno (PRM), para mantenerse en el poder más allá del 2028, y que degradar su persona es lo mismo que degradar su legado, con sus improntas conocidas que han impactado positivamente en la gente. Tales como, la independencia del Ministerio Público que ha golpeado contundentemente la corrupción y la impunidad, haciendo posible la inversión en salud a través de Senasa y la siembra en todo el país de obras grandes y pequeñas.
La lucha contra la corrupción y la impunidad del gobierno de Luís Abinader, le está devolviendo al pueblo dominicano lo robado durante la gestión del PLD. El acuerdo al que arribó Max Montilla, cuñado del ex presidente Danilo Medina, con el Ministerio Público, en el marco del caso de corrupción, por aproximadamente RD$3,082, 717, 999 millones de pesos deja claro lo señalado anteriormente.
Esta suma explica la razón por la cual el gobierno del cambio encontró sin solución todos los problemas importantes del país, como la salud, la educación y el transporte. Nos encontramos con que con lo que devolverá el cuñado de Danilo Medina se financia el presupuesto de varias instituciones vitales para el país, como la Defensa Civil, cuyo fin es salvar vidas, la cual cuenta con un presupuesto de RD$268,693,352.86 o el Ministerio de Agricultura que debe garantizar la seguridad alimentaria de quienes habitan este territorio que no llega a los 3 mil millones de pesos que deberá devolver el señor Max Montilla (2,800,540,706.96).
