
Ratas Urbanas
En mi niñez vi operar, en un solar frente a mi casa, una compañía de control de plaga llamada La Exterminadora; veía como las ratas corrían despavoridas ante la emanación de un gas de fuerte olor, para luego morir en medio de la calle. No sé si esa compañía era estatal o contratada por el ministerio de Salud Pública en la época de Trujillo.
Estas ratas de vida nocturna, habitan en alcantarillas, roen cables, se alimentan en los basureros, son portadores de leptospirosis, rápidas en su desplazamiento; su periodo de gestación es de aproximadamente 24 días. Pero en los últimos años este tipo de roedor está siendo desplazado por otros; los nuevos múridos, habitan en nuestras calles a todas horas; se insertan en túneles, elevados, irrumpen rápidamente y se colocan en las aceras causando el miedo y desvió del pasante; no se detienen ante ninguna luz ni la oscuridad; se nutren del transitar; casi siempre en compañía de otro igual, a quien tampoco le importa su vida, sobre todo cuando se elevan y recorren en dos patas; no causan leptospira, pero si muertes y lesiones a inocentes transeúntes y conductores, cuales resultados son los mismos; también provocan rabia a quienes lesionan o impactan. Ante sus desmanes, se apandillan para atacar a cualquier ciudadano, y hasta a los mismos controladores de plagas como si se tratara de iguales condiciones
Su crecimiento es cada día mayor, superando los tres millones y medio, lo que ocasiona más del 60% de las atenciones médicas en los hospitales. Creemos que esta situación se le ha ido de las manos al departamento de Salud Pública de DIGESETT, llegando a la imposibilidad de restablecer el orden sanitario en nuestras calles
La ley nace de la costumbre para regularizarla, no la costumbre de la ley
…Y no se justifica el modo de operar de esta especie para llevar el sustento a la madriguera; ese es un método selvático; también sus víctimas tienen el mismo compromiso
Ojalá resurgiera La Exterminadora para eliminar esta colonia de rattus; de esta manera transitáramos más tranquilos, seguros y sin miedos consecuenciales
Dice el poeta cubano, Silvio Rodríguez: “Lo más terrible se aprende en seguida y lo hermoso nos cuesta la vida”; por lo que colegimos que las torres gemelas de New York tomaron nueve años construirlas y su destrucción menos de treinta minutos; saquemos nuestras conclusiones