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Se burlaban y desafiaban la cuarentena por la Covid-19; ahora, con casi 900 muertos, muchos la piden a gritos

COVID-19 República Dominicana

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Por Robert Vargas
Cuando se informó del primer caso de Covid-19 en la República Dominicana, la reelecta diputada del Partido Revolucionario Moderno por Boca Chica, Josefa Castillo, se burló de ese caso y dudó de la veracidad de la información.

Peor aún, cuando ese paciente se recuperó, fueron más quienes se burlaron de las autoridades y animaban a la población a no creer en la existencia del coronavirus en el país caribeño.

Cuando fue decretado el estado de emergencia, con la aprobación inicial del Congreso Nacional, cierta maquinaria electoral argumentó por todas partes, redes sociales incluidas, que lo que se pretendía era “meter miedo a la población” para que no asistiera a las urnas.

Luego, cuando se impuso el toque de queda a partir de las 5:00 PM, fueron cerradas las discotecas y bares; las tiendas textiles y muchos otros negocios más, se argumentó que desde el gobierno se pretendía imponer “una dictadura” que permitiera solo a los peledeístas hacer campaña electoral durante las noches.

Al principio, cuando el Ministro de Salud Rafael Sánchez Cárdenas leía sus boletines diarios, la gente lo aceptaban con curiosidad, pero una batería de comunicación bastante bien aceitada comenzó a burlarse del funcionario y de sus informes.

Luego, durante las noches, comenzaron a desafiar el toque de queda para provocar incidentes y culpar “al régimen” de la represión.

Semanas más tarde, ciertos gremios de comerciantes amenazaron con abrir las puertas de sus negocios y dijeron estar dispuestos a enfrentarse a las fuerzas de seguridad dispuestos a que “nos metan a todos presos”.

Aquella maquinaria de propaganda tambièn restaba importancia a los programas de asistencia social estimulados desde el gobierno para garantizar que las familias se quedaran en sus casas.

A los llamados frecuentes de las autoridades para que la gente mantuvieran el distanciamiento social y las medidas de higiene, la maquinaria respondió con sorna y burla siempre con el argumento de que el gobierno pretendía “meter miedo” para que la gente no fuera a las urnas.

Así, gritaron a los cuatro vientos que irían a votar aunque fuera protegidos con “trajes de la NASA”, como si alguien le prohibiera presentarse a las urnas.

En pocas palabras, con brutal irresponsabilidad, hicieron añicos todos los esfuerzos de las autoridades por contener el coronavirus.

Ahora, cuando ya pasaron las elecciones, de repente todos se dan cuenta que el asunto era real, tanto que el sistema sanitario está a punto de colapsar y que cada día son más los contagiados y los fallecidos.

En estas circunstancias, pretenden escurrir el bulto y desconocer su grave responsabilidad en la creación y profundización de la crisis sanitaria actual y han comenzado a gritar a los cuatro vientos reclamando que impongan de nuevo la cuarentena y que regrese el toque de queda.

Ahora pretenden culpar a las autoridades salientes de la la gravedad de la situación sanitaria que ellos estimularon porque colocaron sus intereses grupales por encima de la salud de la población.

Tengo un apreciado amigo que ahora, después de la “misión cumplida”, es que él se da cuenta de que la pandemia es real, y solo porque murió  un sacerdote del barrio en el que él creció; y en una sola noche murieron cuatro personas más en un centro médico privado al que llevó a su esposa con un problema de salud.

Se da cuenta de que el asunto es real, cuando está viendo caer “como los mangos” cada días más amigos contagiados por el coronavirus.

Pero se asustó mucho más cuando se enteró de que en Santiago y la capital ya no hay camas para tanta gente enferma de coronavirus.

Su misión él y otros la cumplieron sin importar las muertes que, es seguro, por centenares se producirán en los próximos días.

De manera desconsiderada, ese amigo tachó a los contagiados y las muertos de ser “víctimas colaterales en esta batalla por la democracia”.

Más cruel no podía ser.

Todos somos culpables de esta crisis, pero más lo son aquellos que animaron a la población a cerrar los oídos a los llamados de las autoridades y que regatearon una y  otra vez la autorización para el mantenimiento del estado de emergencia.

Y, lo más interesante es que quienes ahora claman a gritos por la imposición de una cuarentena radical son los mismos que hace menos de tres semana la rechazaban. 

Incluso, en esto está un médico que decía que el coronavirus no soportaría el calor del pavimento en el verano dominicano. Han tenido que tragarse sus palabras.

Como consecuencia de su irresponsabilidad social, en República Dominicana todo el mundo teme que pueda ser contagiado y morir antes de tiempo.

Fueron tan inteligentes, que han logrado “jodernos a todos” y ahora el problema es peor que al principio.

Claro, se lavarán las manos y dirán que los culpable son otros. 

Después de todo, demostraron que son geniales creando y propagando “fake news” exitosas.

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