
Por Crismailin Rodriguez Zabala
l incesto podría definirse como aquella relación sexual que ocurre entre personas unidas por un vínculo sanguíneo, como padres e hijos, abuelos, y otros cercanos. A menudo estas relaciones plantean una serie de controversias y conflictos, por su dinámica de poder, abuso y manipulación emocional, en donde en muchos de estos casos existe una tendencia a que una de estas personas ejerza el control sobre otra a través de la coercion, amenaza y presiones emocionales sutiles o directas, los lazos familiares a menudo son intensos y los abusadores suelen aprovecharse de este vínculo, especialmente en edades en los que la víctima puede ser fácilmente manejada.
En países latinoamericanos, en este caso República Dominicana, existe una gran cantidad de desinformación con respecto a este tema, lo que provoca que los casos sean complejos de detectar y que la propia víctima normalice este comportamiento debido a que se encuentra en un entorno desprotegido. ¿Cuántas veces hemos escuchado que a un familiar o amigo lo tocaban indebidamente cuando era niño, por un familiar o conocido? 8 de cada 10 abusos sexuales en menores de edad son cometidos por familiares, según informe de Save the children en 2023. Pocos de estos casos son denunciados, por miedo, “no desunir la familia”, o porque simplemente no se detectan hasta tarde, cuando la víctima es adulta y puede recomer que lo que ocurría no era normal.
- Puede Interesarle: Muestra preocupación por la Salud mental
Actualmente en lo que va del 2024, La Procuraduría General de la República Dominicana ha reportado 379 casos de incesto y 1,485 casos de seducción de menores, lo cual puede indicarnos que son solamente una parte de lo que la realidad nos permite ver, pero somos conscientes de que hay más casos detrás y esta es solo una pequeña muestra de quienes se han animado a contarlo.
Si informáramos a la sociedad de que existen mecanismos de prevención e intervención, tuviéramos ciudadanos conscientes que no le dieran la espalda a los niños cuando comentan que no les gusta estar con un familiar porque le dice o hace cosas inapropiadas. Si tuviéramos la valentía de denunciar cuando nos enteramos, evitaríamos que el trauma sea menor para el niño, evitaríamos problemas de autoestima, ansiedad y miedo con respecto a las relaciones sexuales.
Es importante proteger a los menores de edad, es importante cuidarlos, educarlos y ayudarlos, para evitarles problemas de salud mental y físicos y evitar que se propaguen estos casos a futuro. Los mecanismos de defensa deben ser fortalecidos y las autoridades deben actuar a favor de los más vulnerables, sin darle ojo a otros intereses. Es nuestra responsabilidad como sociedad contribuir al bienestar de los mismos y por supuesto, estar alerta siempre, porque no sabemos qué tanto podemos confiar a nuestros niños.
