
Por Manuel Soto Lara
yer, viernes 18 de septiembre de 2025, concluimos en Monte Plata el proceso penal seguido contra el exalcalde de Bayaguana, Nelson Osvaldo Sosa Marte (Opi), imputado de haber pagado por el asesinato del entonces regidor Renato de Jesús Castillo Hernández. El tribunal dará su decisión en tres días.
Que en circunstancias como esta haya imputados que intenten sobornar a jueces puede resultar comprensible; pero que existen juezas —no todas— que por setenta y cinco mil dólares vendan su sentencia, es decir, su honor, su conciencia, su dignidad y hasta la vergüenza de su familia, es algo inconcebible.
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En este mismo caso, tres jueces de corte anularon una condena de veinte años de prisión contra Opi por alegada falta de pruebas, mientras confirmaban en esa misma decisión condenas de veinte años a otros dos hombres por haber planificado la ejecución del asesinato por encargo de Opi.
La Suprema Corte de Justicia anuló posteriormente dicha sentencia y remitió el caso a otra sala de la misma corte para que decidiera; pero allí, con un voto disidente, nuevamente la suerte acompañó a Opi.
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Dios habrá de intervenir, si es necesario, para que una vez años de esfuerzos y desvelos exigiendo justicia por el atroz asesinato de Renato Castillo no tengan el vergonzoso precio de ciento cincuenta mil dólares.
Que alguien me diga qué hacer con este disfuncional sistema de justicia, donde tantos jueces decentes hacen sacrificios heroicos cada día para servir con dignidad y decoro el pan de la justicia, mientras estructuras corrompidas, que operan como redes internas, son capaces de vender hasta su alma al mismo
Diablo.
