sábado, 30 de mayo de 2026
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Receptividad al chantaje mediático

Por Felipe Castro
a actividad comunicacional del lucro fácil, con el único esfuerzo de producir verdades ilusorias o “fake news” sobre funcionarios públicos, con el fin de obtener lucro pecuniario, se ha convertido en nuestro país en la empresa más peligrosa, cuyas víctimas son de estirpe carenciada de testosterona o de techo de cristal irresistible.

Quienes, si someten a la auditoria visual su exhibicionismo de lujos materiales, partiendo de su anterior condición social, le sería imposible explicar por posibles actos deshonestos en posiciones ocupadas en el Estado.

Un gran segmento social, principalmente de comunicadores que hacen presencia en las redes sociales, han hecho del chantaje y la extorsión su medio de vida, con la práctica deleznable de la inventiva, la falsedad publicitaria y la publicación engañosa o difamatoria, con el único propósito de presionar a sus víctimas, y de ahí, obtener un beneficio económico.

En el pasado esa práctica era de exclusividad de una reconocida emisora radial reina del mayor rating de audiencia en sus mejores tiempos. Manteniendo en sus diferentes horarios un amplio staff de comunicadores, que en el horario de la mañana era notoria la figura más conspicua e icónica de la comunicación nacional, quien hizo del chantaje comunicacional su medio de vida y que después de su muerte, su conducta ha hecho metátesis en el sistema comunicacional de las redes sociales de nuestro país.

Entre los enganchados al chantaje mediático, además de algunos podcast, también se encuentran algunos periódicos digitales con escaso suscritores, quienes les hacen propuestas publicitarias a instituciones públicas y si las mismas no obtemperan por no cumplir con el porcentaje mínimo de rating de audiencia, que exigen los receptores de propuestas, si su repuesta es negativa, generan en masa informaciones negativa contra el funcionario de recepción de la propuesta hecha por el proponente carenciado de rating de suscriptores, por cuya causa no se le coloca su propuesta.

Aun cuanto la mayoría de los periódicos digitales son propiedad de comunicadores o están dirigidos por profesionales del periodismo, es lamentable que algunos periodistas, por el lucro fácil, se alejen de los iconos éticos y morales de la información veraz, que su característica debe ser de precisión, veracidad, imparcialidad, claridad y contrastación de datos ciertos; que su fuente sea confiable. Un buen periodista es como los escasos médicos de estos tiempos que no usan a sus pacientes como mercancías, porque jamás renunciarán a la implementación del pensamiento Hipocrático.

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