martes, 19 de mayo de 2026
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Una lisonja, en vez de un cumplido como premio bien merecido.

Por Felipe Castro
a desgracia para la eficiencia burocrática nacional es que en la función pública na existe un elevado número de “miguelitos” que impiden la eficacia laboral en innúmeras dependencias estatales, quienes sin posiciones públicas son “santicos” humildes, y con ellas, son “endemoniados” altaneros y arrogantes, que autoritariamente personalizan la función pública en menoscabo de la institucionalidad. Esos “señores” para ocultar su discapacidad administrativa utilizan como estrategia la política del miedo para intimidar a sus colaboradores inferiores, para que no ausculten sus desafueros administrativos.

Una vez en el umbral del poder de la primera magistratura dijo Elito: “si quieres conocer a Miguelito, proporciónale un carguito”, en alusión a esa inepta miseria de un reducido número de enquistado en el tren gubernamental.

Byung-Chul Han; también puede ser escrito como Pyong-Chol Han; teólogo católico y ensayista surcoreano experto en estudios culturales y profesor de la Universidad de las Artes de Berlín.

El Estado dominicano, en su lucha por la transparencia, la justicia y la equidad social, ha puesto en el debate público a través del Instituto Dominicano de las Telecomunicación (INDOTEL) y su dinámico presidente, Dr. Guido Gómez Mazara, el combate a las miserias comunicacionales, tales como, la infocracia descrita por el filósofo coreano Byun Chu Han, como una forma de gobierno o dominación en la que el poder reside en la información y su procesamiento, afectando negativamente a la democracia, al sustituir la deliberación pública por la lógica de las plataformas digitales y la sobreinformación.

De la infocracia se desprende la infodemia, de la cual nace la fake news o infoxicación, es decir, la propagación en masa a través de bots o cuentas aparentes de noticias falsas llegando a la manipulación con lo que se afecta profusamente la democracia, a base de la manipulación para confundir a la opinión pública nacional, y con ello, desvirtuar la factibilidad de la realidad como hecho positivo consumado por el presidente de turno.

A pesar de que la verdad es subversiva en favor de la realidad, no menos cierto es que la mentira es altamente mercenaria en favor de la injusticia y la inequidad, al mismo tiempo es rauda, es decir, que la verdad se propaga en megabyte y la mentira se propaga en gigabyte.

Hay que añadir que, el elemento de la manipulación es consustancial con los ámbitos del poder y que algunos funcionarios incompetentes abrazan la posverdad con el propósito de confundir a sus superiores jerárquicos a base de manipulación y con ello, timar a los colaboradores que no gozan de su preferencia.

Dirigir la cosa pública con humildad; alejado de ínfula o delirio de grandeza, hace la función pública dignificante y crea una sinergia de confianza entre los colaborares, provocando eficiencia de calidad llevándolos a cumplir las metas con eficacia. En cambio, un burócrata autoritario podría ser objeto de lisonjas; jamás de un cumplido.
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