domingo, 3 de mayo de 2026
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Una Miradita A Mexico

Por Felipe Castro
Auscultar las miserias institucionales en los asuntos de Estado es una tarea excesivamente difícil cuando los mandatarios actúan desde el poder sin el compromiso de una verdadera responsabilidad social, y son permisivos por cobardía, complicidad, ausencia de valor, o por provecho puramente personal de perpetuidad en el poder, por ellos mismos o sus representantes. La permisividad genera un exceso de confianza tal, que arrastra los lastres antisociales de perversidad, como; la corrupción, el abuso de poder el profundo vacío existencial de ínfula de superioridad de débiles de virtudes.

El expresidente de México José Manuel López Obrador, en el 2019, un año después de llegar a ganar la presidencia de México, tomo como estrategia política la consigna de “un abrazo, no un balazo”. Sustento esa medida porque la estadística de asesinatos en ese país se disparó entre enero y febrero de ese año, según la Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP), entre enero y diciembre del mismo año se cometieron en el país 34.582 homicidios dolosos, como consecuencia de la lucha contra los narcos carteles. Lo que represento un aumento de 2,5% con respecto a 2018, que hasta entonces fue considerado el período más violento. La mayor parte de estos delitos se concentraron en los estados de Guanajuato, México, Michoacán, Jalisco y Baja California.

Cualquier medida tomada estratégica o no por los potentados del poder estatal, va contra la lógica del Estado y su naturaleza, como muy bien describe Thomas Hobbes, quien sostuvo que la teoría política debe tomar a la naturaleza humana como es, y que su tarea no es vencer a las pasiones, sino disciplinarlas. En un lugar donde deben coexistir muchos hombres, debe existir un poder soberano que sancione (o valide) el acto de paz. Hobbes Describiendo filosóficamente la naturaleza del Estado, como la teoría política del origen de la sociedad civil y la legitimación del poder, su racionalidad que deber ser el contrato social que Menosprecia el exceso del poder injusto y sobre todo la soberbia del potentado de poder. (como forma de control del individualismo, al que considera inútil y nocivo).

La irresponsable decisión del expresidente de Mexico de emplear en su mandato constitucional el slogan de un abrazo, no un balazo, (sin pretender poner en dudas su naturaleza de cambio revolucionarios) y la súbita rotura de la funesta estrategia producto del operativo contra el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), donde resulto abatido Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho. Quien fundo el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en el año 2007 como un brazo armado, bajo el nombre de Los Mata Zetas. El grupo se independizó en 2010 y se dio a conocer a partir de septiembre de 2011, siendo liderado por Nemesio Oseguera Cervantes «El Mencho». Esta organización es considerada como uno de los grupos delictivos más peligrosos de México y fue el principal rival del Cártel de Sinaloa por el control de plazas y/o territorios en el país y en la demanda y movimiento de droga nacional e internacional, que ocasionó una guerra entre ambos cárteles.

Según información del gobierno mexicano, el CJNG superó en 2018 al Cártel de Sinaloa en el dominio del crimen organizado local que estos tenían por más de 20 años.

Desde el año 2014, el Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) estableció una alianza con el Cártel de Tijuana (Cártel de los Arellano Félix), la cual en la práctica pasó a ser una fusión, buscando recuperar el control de la ruta a Estados Unidos por Tijuana, controlada por el Cártel de Sinaloa, lo que ha generado inseguridad en esta ciudad fronteriza, que contabilizó ese año más de 500 muertos por la guerra entre las dos organizaciones. Esta fusión se conoce como el Cártel de Tijuana Nueva Generación (CTNG), siendo la sede del CJNG en esa parte del país.

En el escenario internacional, el CJNG en más de una ocasión fue comparado con organizaciones yihadistas como Al Qaeda o Estado Islámico (EI).

Ser permisivos frente a los trasgresores del imperio de la ley tutelada del Estado, en el ámbito del poder, se puede comparar con el crimen de lesa humanidad, puesto que la violación de la ley genera un impacto negativo transversal a la sociedad. Subrayamos como ejemplo las decenas de muertos, cientos de heridos y los innumerables daños materiales de cientos de miles de dólares en las estructuras físicas de mas de la mitad de Mexico por el estado de violencia de una medida de Estado sustentada en el eufemismo de una libertad de fachada con fundo de violencia girando centrífugamente en su interior que con el ozono de una brisita de justicia explota centrípetamente que es lo que está pasando en México.

Es oportuno citar el mensaje lapidario del presidente del Salvador Nayib Bukele: quien en un discurso expreso que “No hay Estado que no pueda contra los criminales. Si un Estado no vence a la criminalidad, es porque el Estado es cómplice”. (un axioma incontrovertible.

Parece que en los países del tercer mundo pernota un fatalismo inmutable, en que las políticas de Estado giran alrededor de darles respuestas a las sociedades con soluciones improvisadas del momento en su espacio y tiempo constitucional. Convirtiendo dicha dinámica en un círculo vicioso.

La delincuencia no perecerá, mientras exista el estado de inequidad, desaparecerá, implementando educación saludable, justa distribución de las riquezas, sin exclusión social y la creación de empleo de calidad.
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