sábado, 2 de mayo de 2026
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¿Y si la historia también reconoce a Lilí y a Trujillo?

[author title=»Por José Antigua Cabrera» image=»https://ciudadoriental.com/wp-content/uploads/2026/02/lantiguagestorcultural.jpg»][/author]
aminando por las páginas de los libros de nuestra historia y buscando datos por Wikipedia, es obvio darse cuenta de los acontecimientos del espíritu patriótico que había en la naciente República Dominicana desde 1844 en adelante. Es notorio comprenderlo para 1882, en el primer período de Ulises Heureaux (Lilí). Aquí nos encontramos con José Reyes, fundador de la melodía que llegó a ser el Himno Nacional. Con su instrumento, el violonchelo, y las letras de Emilio Prud’Homme, hicieron un aporte al ambiente patrio del momento. Lilí lo asumió desde el mismo instante, ya que, en la inauguración del primer sistema energético del país, permitió que se entonara. Luego, para la inauguración del ferrocarril, estaba en el protocolo, pero fue cambiado por Lilí porque había personas en contra y no quería causar molestias, porque aún no era oficial.

En el período de Ulises Heureaux (Lilí) había varios intelectuales como César Nicolás Penson, Federico Hernández y Carvajal, José Joaquín Pérez Matos, José Dubeau, entre otros. Así, con la fiebre patria y con un himno, organizaron a los tres Padres de la Patria. Ya Lilí sabía del aporte de Juan Pablo Duarte con la hechura de la bandera.

Es evidente los aportes patrióticos y la organización en los gobiernos de Ulises Heureaux (Lilí) para lograr los personajes y la melodía del Himno Nacional que tenemos hoy, pero no fue tan rápido lograr eso, porque se pudo solemnizar en el gobierno de Rafael Leónidas Trujillo.

Nadie puede negar el patriotismo de Trujillo, tanto así que, antes de ser presidente, ocupando cargos para Horacio Vásquez, delimitó junto a Antonio Peña Batlle la frontera con Haití y ya para su gobierno mantuvo a raya las migraciones haitianas de manera ilegal, pero siempre tuvo un buen vínculo de cooperación con los haitianos para contratos de trabajo.

Trujillo tenía un espíritu fuerte vinculado a la Patria Dominicana, que nadie podía faltarle el respeto a las insignias de la patria. Puso la República Dominicana por todo lo alto con el turismo y las industrias; las personas de otros países querían vivir en República Dominicana porque la veían como un paraíso.

Rafael Leónidas Trujillo aceptaba todo lo que era en beneficio de la patria desde el principio de su gobierno, porque apenas con cuatro años de gobierno, es decir, en 1934, decretó el Himno Nacional de José Reyes y Emilio Prud’Homme como solemne y que se cantara en todas las instituciones públicas y privadas para terminar con el pugilato que se encontraba.

Es decir, que si el síndrome de mezquindad desaparece de la cabeza de algunos historiadores, prevalecerá la razón y entrarían en coherencia con sus mismos escritos.